Abejas nativas, polinizadores que deben ser protegidos



Las abejas nativas (llamadas también sin aguijón) son originarias de países del trópico y subtrópico, especialmente de América del Sur, entre los cuales Brasil es el que mantiene aún la mayor cantidad de especies. También existen algunas especies en las Islas del Caribe, Asia, África y Australia.

Las llamadas abejas sin aguijón o abejas indígenas son las abejas que existían en la región tropical de las Américas antes de que los colonizadores europeos trajeran a las abejas melíferas o abejas con aguijón, llamadas científicamente Apis mellifera L., pertenecientes al género Apidae, a la que nuestros campesinos llaman káva alemán.

Las abejas nativas son del género Meliponinae y en Paraguay se las conoce con los nombres guaraníes de tapezuá, jateí, mondorí, eíra apuá, eirusú, apynguá reí, entre otros. Según el ilustre científico Arnaldo de Winkelried Bertoni, antes de 1730 en América existían más de 200 especies de abejas nativas solitarias, semisociales y sociales, destacándose entre las últimas, las del género Meliponinae conocidas comúnmente como melipónidos, siendo de diferentes tamaños, según la especie. A su vez se dividen en tres subespecies (algunos las denominan “tribus”), que son: meliponas, trigonas y lestrimelitas.

IMPORTANCIA DE LAS ABEJAS NATIVAS EN NUESTROS ECOSISTEMAS
La vegetación tropical es muy variada en cuanto a la anatomía y morfología de sus flores, por lo que requieren de un polinizador “a la medida”. De allí la existencia de abejas de distintos tamaños, que han ido evolucionando conjuntamente con las plantas según la anatomía de sus flores.

Estos polinizadores no sólo son escasos, sino que al no estar protegidos, están en estado de progresiva disminución. Algunas causas son: la aplicación indiscriminada de insecticidas, la destrucción involuntaria de los nidos por el intenso laboreo del suelo, como también la destrucción de plantas que proveen la subsistencia a estos insectos benéficos e imprescindibles para la producción de sus alimentos. Es muy importante crear conciencia acerca de la necesidad de reconocer y proteger a las abejas nativas del Paraguay, pues ellas constituyen el eslabón silencioso, pero absolutamente imprescindible de la cadena de nuestros ecosistemas, ayudando a la flora autóctona en la producción de simientes o semillas viables.

Siempre las abejas han despertado el interés y la curiosidad del hombre por sus productos: la miel y larvas que consumían como alimento; además de la cera de los panales que aprovechaban para otros usos.

Hoy día, sin embargo, las colonias de estos utilísimos insectos son extremadamente valoradas, no tanto por los productos nombrados, sino por la polinización que realizan y de las que depende la reproducción sexual y la variabilidad genética de las plantas floríferas, las que brindan sus frutos, semillas y bayas para la alimentación del hombre y animales.

Tan importante como imprescindible es la acción de las abejas para el reino vegetal, que el sabio físico y matemático Albert Einstein afirmó que: “Si desaparecieran las abejas de la Tierra, la vida del hombre se extinguiría en unos seis años por falta de alimentos”.

Hoy, en nuestro país se habla de reforestación, “Paraguay respira” y otros interesantes emprendimientos. Por ello, es necesario señalar que las plantas nativas (que en su mayoría son floríferas) necesitan de sus polinizadores, que son las abejas nativas adaptadas para este trabajo durante milenios. De allí también la impostergable tarea de educar y capacitar, especialmente a nuestros hermanos nativos a fin de criar, multiplicar y cosechar sus productos sin sacrificar las colonias como hasta hoy se realiza.

En: www.abc.com.py

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