¿Temen los elefantes a las abejas?



La respuesta es que sí, y lo han demostrado varios estudios realizados con el elefante africano, Loxodonta africana.

A pesar de que el espesor de su piel le permite no ser atravesado por el aguijón de la abeja, en algunas zonas de su cuerpo el grosor no es suficiente para evitar sentir el picotazo, como ocurre en la parte posterior de las orejas, algunas áreas de la trompa, entorno a sus ojos y en la panza.

Cuando las abejas pican a los elefantes estos se vuelven locos. Los elefantes exhiben comportamientos que parecen funcionar como medio de defensa contra las abejas (agitación de la cabeza, sacudidas y la huída del lugar). Según ha narrado la tribu de los masai, si un elefante se topa con un enjambre enfurecido o molesta a una colmena, el elefante puede ser perseguido y atacado por las abejas hasta una distancia que varía entre los tres a cinco kilómetros. No consta muerte de elefantes por picaduras de abejas.

La buena memoria de los elefantes, hasta de años, y el ser altamente sociales, hace que la “mala” experiencia con las abejas sea difundida en el grupo, y que incluso los elefantes jóvenes sin contactos anteriores con las abejas sean avisados y prevenidos por sus madres.

¿Por qué atacan las abejas a los elefantes?

El principal motivo es que comparten las fuentes de alimento. Un árbol bastante común en la zona donde viven los elefantes y del cuál se alimentan es el árbol Acacia xanthopholea, en el cuál también pueden encontrarse las colmenas de abejas (Apis melliferas sculleta) , ya que el néctar y polen de sus flores son de sus preferidos. La colmena, al verse amenazada y bamboleada por el elefante que come las hojas de árbol, se defiende y se lanza al ataque.

Y el ser humano, conociendo lo anteriormente explicado, utiliza este hecho para proteger sus huertos y plantaciones de tomates, maíz o patatas, para que no sufran los daños causados por los elefantes.

El hombre ha reducido el territorio ocupado por los elefantes, incluyendo sus zonas de paso, lo cuál ha provocado conflictos con el humano en esas áreas. La respuesta del hombre frente al elefante ha sido su envenenamiento, disparos, ataque con lanzas…

Los proyectos de investigación, en los cuáles han participado el Departamento de Zoología de la Universidad de Oxford, la ONG Save the elephants, Kenya Wildlife Service, e incluso personal especializado de Walt Disney, han consistido en idear formas de proteger a los elefantes de los ataques humanos y al mismo tiempo evitar que huertos y plantaciones sean dañados por los elefantes. Tanto la fundación Disney Worldwide Conservation Fund y el gobierno Británico han aportado fondos para estas investigaciones.

Y ha sido una buena idea, donde todos ganan. Vistos los resultados obtenidos, la idea de rodear el huerto o plantación con colmenas de madera (troncos) suspendidas en el aire, ha sido todo un éxito.Las colmenas se unen por cables, así al mover una se mueven las demás. Se pueden alternar colmenas vacías y llenas, para no saturar con abejas un entorno que en épocas de pocas lluvias puede ser agobiante.

Para el estudio se han identificado, junto con granjeros locales, las rutas de paso de elefantes. 17 granjas con barreras de colmenas cada 10 metros y otras sólo con arbustos de espinas entorno a la plantación. También se tuvo en cuenta para comprobar la eficacia del estudio las épocas de lluvias y las fechas de crecimiento de las cosechas.

Los ataques de los elefantes ocurren normalmente por las noches. La ventaja de las colmenas es que las abejas siguen emitiendo zumbidos por la noche, manteniendo en la mayoría de los casos al elefante a raya. Antes del escuchar el zumbido de las abejas, los elefantes son capaces de oler a la colmena, y decidir si se acercan o no.

Aunque las barreras eléctricas también se muestras eficaces contra los elefantes , tienen un coste y mantenimiento a veces no fácilmente asumibles por la población.Otras herramientas son tambores, perros, luces, pero nada como las colmenas.

Y en el caso de nuestras vacas, no son tan “listas” como los elefantes. Al parecer les puede más la curiosidad que el miedo a las picaduras. Las más atrevidas suelen acercarse a las colmenas para ver qué pasa, a veces derribando la colmena y huyendo a toda prisa para evitar ser picadas.

En: mieladictos.wordpress.com

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