A lo bonvivant: ¡La miel también se cata!

En nuestro país cada vez se populariza más el término de las catas y actualmente son frecuentes estas actividades, al igual que más grandes los grupos de personas interesados en el tema. Sin embargo, el catado en la mente del común sigue siendo casi territorio exclusivo para los vinos, y otros pocos lo asocian también con la gama de bebidas alcohólicas de alto nivel como el whisky y rones de calidad. Realmente casi cualquier alimento se puede catar, pues se trata de una exploración a través de los sentidos: Observamos, para verificar colores, brillos y pureza. Olfateamos en busca de aromas más allá de los que comúnmente asociamos a ese producto. En algunas oportunidades utilizamos nuestras manos para tener sensaciones de textura, y en otras pocas el oído cumple una función. Finalmente siempre terminamos saboreando y descubriendo el producto en nuestro paladar, para compararlo con similares y concluir en lo que realmente nos interesa, saber que nos gusta y cuales sabores no son de nuestro agrado. Pocas experiencias me parecen tan exclusivas y dignas de un BonVivant como catar mieles. Realmente es tan de buen gusto, y tan excitante al paladar que uno se siente de “alcurnia” Es por ello que me emociona haber podido organizar, y más aún disfrutar esta cata de mieles. LA CATA DE MIELES Catar mieles tiene más que una explicación, lo principal, y lo que muchos no saben es que la miel varía su sabor dependiendo de la planta o flor que la abeja esté libando. Por ende encontraremos miles de sabores distintos dependiendo de las flores a las cuales las abejas tengan acceso. De ahí debe derivarse una especie de regionalización de la miel, ya que hay flores que predominan en ciertas zonas y escasean en otras, dando exclusividad de esos sabores a esa región. Por otro lado, la miel es el tesoro mejor guardado del mundo gastronómico, su delicioso sabor y sus propiedades la hacen estar entre los alimentos preferidos de los sibaritas, sin embargo en muchos casos aún es renegada por el colectivo como si se tratara de un alimento poco complejo. TIPOS DE MIELES Básicamente se distinguen 2 grandes grupos de mieles. Las monoflorales, aquellas en la que la abeja liba una flor, o al menos el 60% proviene de esta flor predominante. Y la multiflorales o mieles de mil flores, cuando hay mucha floración en la zona y no hay dominio de una en particular. LOS MITOS DE LA MIEL Al igual que el vino, sobre la miel se entretejen muchos mitos que intentan dar pautas de cómo saber si una miel es de calidad o no, pero realmente no van más allá de mitos. La experta en la materia Elvira Fernandez se encargó de despejarnos esas dudas en una cata hace poco y nos comenta: Que la miel pura no cristaliza, esto es falso, pues toda miel debe cristalizar al ser una composición con tan solo 18% líquido. ¿Cuántas mieles hemos desechado al cristalizarse pensando que son adulteradas? Otras personas tienden a guiarse por la rapidez en la que sube la burbuja al voltear la botella, lo cual tampoco es un indicador de calidad, pues Fernández nos aclara que las mieles de época de lluvia son más húmedas, por ende menos viscosas y la burbuja corre más rápido. Mientras las de verano al tener más viscosidad cuentan con una burbuja más lenta. Tampoco funciona guiarse por el color y buscar ese tan apetecido ámbar brillante. No es cierto que las mieles oscuras sean rendidas con papelón, pues hay muchas así naturalmente, encontraremos mieles tan claras como la de trébol como oscuras tipo petróleo como la de caña. CATANDO En esta actividad de catas mieles Alvearium nos muestra 4 productos: Miel de flor de Mastranto: De color amarillo ámbar, su aroma floral impregna rápidamente todo el olfato. Es poco viscosa, y en el paladar se muestra como una miel de sabores suaves. Miel de Acacias: Es ámbar un poco más oscura que la anterior, y en nariz me sorprende con sus aromas marcados a madera de barrica, además es bastante especiada en aromas, especias que luego se trasladan al paladar al probar este producto bastante untuoso. Miel Multifloral: Nos explican que esta miel que probamos tiene predominancia de Morichal, Yerba dormilona y Mastranto. En nariz es bastante mineral, me recuerda a la sal marina y piedra de rio. Mientras en boca me impacta de buena manera con sabores que rememoran al papelón con ciertas notas saldas que la hacen exquisita. Miel falsa Adulterada: La cata cierra con una miel que en aroma nos es bastante familiar con algunos rasgos acaramelados y de color ámbar muy brillante que engaña pues aparenta calidad. Su sabor es muy dulce y empalagoso ya que dura mucho en el paladar, además de ser muy pegajosa en boca. Nos explican que cuando uno comienza a consumir mieles de calidad, pronto desarrolla un olfato y paladar que le permite identificar cuando un producto es adulterado. Si quieren saber más de mieles sigan a @MielesAlvearium y sobre catado mi cuenta personal @GabrielBalbas Gabriel Balbás / @Gabrielbalbas En: La Región

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