¿Tienes abejas en tu casa? LLámanos

Posiblemente te hayas fijado en que la ciudad está llena de abejas, esto es porque la subida de las temperaturas favorece la aparición de enjambres. Por estas fechas hay aproximadamente mil casos de enjambres que se anidan en los sitios menos deseados, por eso, si ves que unas abejas han decidido aposentarse en tu casa no las prendas fuego, sino que tienes que llamar Nicolás de Mieles Alvearium No, no nos hemos vuelto locos, Nico es el encargado de solucionar esto. Para trasladar a estas molestas visitantes se las atrae con miel y se desplaza a la abeja reina a otro sitio donde no suponga un incordio. Ya sabes, si ves un enjambre en tu casa no intentes prenderle fuego o acabar con el con insecticidas, simplemente marca el 0412 9817364 y nos encargaremos de solucionar tu problema.

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Abejas que cosen (Sewing bees)

Los diccionarios de inglés definen la expresión sewing bees (abejas costureras), como un pequeño encuentro informal, normalmente de mujeres, que gira entorno a la actividad de hacer o remendar trajes con aguja e hilo. La cadena británica de televisión BBC ha puesto en marcha un concurso llamado “Great British Sewing bee” (La abeja costurera del Reino Unido), consistente en que varios sastres aficionados del Reino Unido acepten desafíos y compitan entre ellos para que uno de ellos sea nombrado “el mejor sastre no profesional del Reino Unido”. La ganadora ha sido una abuelita de 81 años, que ha cosido casi todos los días de su vida. Pero lo que nos ha llamado la atención es otra historia real, en la que se basó el título del programa. La BBC ha querido hacer un pequeño homenaje a la labor de otras “abejas costureras”, las mujeres que durante la Segunda Guerra Mundial dedicaron parte de sus esfuerzos a realizar y remendar trajes para los soldados y la sociedad en general, y con su ejemplo ayudaron a la cohesión ante unas circunstancias tan adversas como las de una guerra. Recibieron el apoyo de la Reina consorte Isabel (1900-2002), mujer del rey Jorge VI, que se destacó por su compromiso moral con el pueblo británico durante los años del conflicto bélico. La reina pidió a las trabajadoras del palacio de Buckingham que se unieran a ella dos veces a la semana en la habitación azul para dar unas “puntadas por la victoria”. Este gesto ayudó a que otras mujeres en el país emprendieran acciones parecidas. Una vez más, la imagen de la laboriosa abeja se impone. En: mieladictos.com

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Datos interesantes sobre la miel y las abejas

1.- Para producir la miel, las abejas toman el néctar de las flores y la transforman con sus enzimas para después ser almacenada en celdas que cubren con un sello de cera hasta que se reduce el contenido de agua. 2.- Los usos de la miel de abeja pueden ser para fines gastronómicos, terapéuticos, energéticos, bactericidas y conservadores. 3.- La miel es un ingrediente sumamente nutritivo ya sea disuelta, horneada o cocinada por su alto contenido de vitaminas, proteínas y minerales. 4.- En usos medicinales, la miel de abeja tiene propiedades antibacteriales, anti-inflamatorias, antisépticas y calmantes. 5.- La miel de abeja con limón tibia alivia las molestias de la garganta, irritación y tos. 6.- Las abejas son unos de los insectos más organizados del mundo; vive en todas partes salvo en las regiones donde el invierno es demasiado frío. 7.- En una colmena vive la abeja reina, los zánganos y las obreras. 8.- La abeja reina es la única hembra sexualmente productiva, consumado el apareamiento, el zángano muere. Las abejas obreras segregan cera, construyen el panal, recogen néctar, polen, agua, transforman el néctar en miel, limpian, ventilan la colmena y son guardianas. 9.- Sin abejas no hay polinización, pues es una de las principales tareas que desempeñan en la naturaleza. En: www.animalgourmet.com

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Abejas expuestas a los fungicidas son más vulnerables al parásito Nosema

WASHINGTON, D.F.—Abejas de miel que consumen el polen que contiene niveles subletales de los fungicidas comúnmente usados podrían llegar a ser más propensas a infección por un parásito intestinal, según los resultados de investigaciones realizadas por científicos del Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA por sus siglas en inglés) y la Universidad de Maryland y publicados hoy en PLOS ONE. Esta investigación complementa otras investigaciones recientes del USDA relacionadas con las abejas de miel, incluyendo un informe detallado sobre la salud de las abejas de miel. Ese informe, el cual fue hizo público en mayo, describió múltiples factores que tienen un papel en la disminución de las colonias de las abejas de miel, incluyendo parásitos y enfermedades, la genética, la nutrición pobre, y la exposición a los pesticidas. El informe de mayo específicamente destacó la necesidad de realizar más estudios para determinar los riesgos representados por exposición a los pesticidas, juntos con la necesidad de más colaboración científica y más información compartida. Investigadores de la universidad y del Servicio de Investigación Agrícola (ARS) recogieron muestras de polen de abejas de miel que polinizaron las manzanas, la sandía, la calabaza, los pepinos, los arándanos y los arándanos rojos. Los científicos analizaron el polen para determinar las cantidades de fungicidas, insecticidas, miticidas y herbicidas a los cuales las abejas fueron expuestas durante su polinización de cada uno de los seis cultivos. En muchos casos, el polen llevado por las abejas vino principalmente de plantas diferentes del cultivo objetivo. Algunas muestras de polen contuvieron solamente un poco de pesticidas, pero el número medio en una muestra de polen fue nueve diferentes pesticidas, incluyendo los insecticidas, los herbicidas, los miticidas y los fungicidas. La sustancia química más común en las muestras fue los fungicidas. El fungicida más comúnmente presente fue chlorothalonil, el cual se usa ampliamente en las manzanas y otros cultivos. La miticida más comúnmente presente fue fluvalinate, el cual es usada por los apicultores para control los ácaros varroa. Los insecticidas neonicotinoides se encontraron solamente en el polen de las abejas que polinizaron las manzanas. "Las abejas de miel que se alimentaron con polen que contuvieron el fungicida chlorothalonil, el cual fue colectado en la entrada de la colmena, tuvieron casi tres veces más probabilidad de infección cuando expuestas al parásito Nosema, comparadas con las abejas que no consumieron ese fungicida", dijo Jeff Pettis, quien es un autor del estudio y es líder del Laboratorio de Investigación de Abejas mantenido por el ARS en Beltsville, Maryland. ARS es la agencia principal de investigaciones científicas del USDA. "Nuestro estudio destaca la necesidad de examinar estrechamente la conexión entre fungicidas y la seguridad de las abejas, porque los fungicidas actualmente se consideran como seguros y pueden ser aplicados durante el florecimiento de muchos cultivos", dijo Dennis vanEngelsdorp, quien es otro autor del estudio y es profesor con la Universidad de Maryland. "También necesitamos una mejor comprensión sobre cómo los pesticidas entran en la colmena. Es evidente que esto ocurre no solamente por la colección de polen de los cultivos polinizados por las abejas". Estos hallazgos proveen nueva información útil en la comprensión de los problemas que afectan las abejas de miel en EE.UU., incluyendo el desorden del colapso de colonias, la disminución de las colonias de abejas de miel, y otros problemas de salud en las colonias manejadas, según Pettis. Un hallazgo inesperado fue que las abejas de miel recogieron una cantidad relativamente pequeña de polen de las plantas de arándanos y arándanos rojos, las cuales son cultivos que se originaron en el Nuevo Mundo. Además de esta falta de colección de polen, los investigadores saben que las abejas sí polinizan estas plantas. Abejas de miel fueron llevadas a Norteamérica de Europa juntos con los cultivos del Viejo Mundo, tales como almendras y manzanas, las cuales evolucionaron con las abejas de miel como sus polinizadores. En: www.ars.usda.gov

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Esta abeja guarda un misterio

Dave Hackenberg lleva ganándose la vida como apicultor desde 1962, cuando decidió dedicarse a la cría de las abejas de la miel. Su negocio consiste en transportar sus colmenas a lo largo y ancho de Estados Unidos a bordo de grandes camiones. Con su gorra calada, su nariz afilada y el rostro marcado por una vida dedicada al campo, Hackenberg recorre todos los años miles de kilómetros de costa a costa con sus panales para polinizar las plantaciones de manzanos de Pensilvania –donde tiene su casa de verano– o los extensos cultivos de almendras de California, a principios de la primavera. En otoño de 2006, Hackenberg se desplazó a Florida, donde tiene su casa de invierno, para que sus abejas se ocuparan de fertilizar los amplios cultivos de calabazas. Sus colonias eran un hervidero cuando las dejó, pero al regresar allí un mes después se encontró con la mayor sorpresa de su vida. Más de la mitad de sus 3.000 panales aparecían desiertos, con tan solo la abeja reina y unas cuantas obreras guardianas. Los alrededores tampoco mostraban cadáveres de abejas. Los insectos se habían desvanecido. “Fue como si caminara por un pueblo fantasma”, indicó Hackenberg a la revista Scientific American. Hackenberg comunicó el suceso a sus colegas, lo que le costó no pocas críticas. Enseguida lo tacharon de apicultor descuidado. Pero poco después, los casos de desapariciones misteriosas de abejas se propagaron entre otros muchos colegas. Estos insectos tienen un fuerte sentido colectivo, dentro de una sociedad exclusivamente femenina que gira alrededor de la abeja reina, la madre de toda la comunidad. Hay guardianas que defienden el panal, otras que se especializan en cuidar los huevos y las crías, y otras que se encargan de traer el alimento –néctar y polen– a la colmena, fabricando miel. El abandono de una colmena resulta un comportamiento inconcebible: un suicidio colectivo. Los apicultores, aterrados, no encontraron restos de insectos, ni señales o pistas que pudieran explicar la tragedia. Las abejas se habían desvanecido inexplicablemente. En la primavera de 2007, los investigadores descubrieron que una cuarta parte de los apicultores estadounidenses habían sufrido pérdidas catastróficas. Pero el desastre se propagó a otros países: Brasil, Canadá, Australia, y también en Europa, en Francia y España. En la televisión saltaban extrañas noticias como la desaparición de 10 millones de abejas en Taiwán. Desde aquel otoño de 2007 se vienen repitiendo las desapariciones masivas. Hackenberg pasó de apicultor descuidado a pionero, el primero en dar la voz de alarma: millones de abejas desaparecen cada año. Algo está ocurriendo. “Sí, es un fenómeno global”, afirma Carlo Polidori a El País Semanal. Como experto en comportamiento de himenópteros e investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Polidori es muy consciente del problema. En Europa, las pérdidas de colmenas se suceden anualmente a un ritmo de un 20%, observa con preocupación. “En este año se han perdido en Inglaterra el doble de colmenas que el año anterior”. HEIDI & HANS-JÜRGEN KOCH En España, las noticias anteriores al hallazgo de Hackenberg son incluso peores. “Antes de 1994 había una desaparición anual de entre el 5% y el 7%”, explica Suso Asorey, secretario de la Asociación de Apicultores Gallegos (AGA), mediante correo electrónico. “A partir de esta fecha estamos entre el 35% y 40% (de pérdidas)”. Asorey destaca que en algunas regiones las pérdidas de colmenas llegan hasta el 90%. En Galicia, la situación roza el drama. Han desaparecido 450.000 colonias en los últimos 18 años. Las pérdidas económicas se contabilizan en más de 51 millones de euros, asegura Asorey. Pero el valor polinizador “se eleva a más de mil millones de euros”. Existen alrededor de 20.000 especies de abejas, pero las abejas de la miel (Apis mellifera) son extraordinarias ya que polinizan una amplia variedad de flores. Cada individuo es un prodigio de la ingeniería biológica: está equipado con sensores de temperatura, de dióxido de carbono y de oxígeno, y su cuerpo está diseñado para cargarse de electricidad estática. Cuando las abejas recolectan el alimento en las flores, los granos de polen que quedan adheridos a ellas permiten que el polen de una flor viaje hasta otra, la cual se fertiliza. El resultado es una semilla y un fruto. La magnitud del fenómeno resulta increíble cuando examinamos la labor colectiva. En un panal medio puede haber unas 60.000 abejas, de las que 40.000 salen en busca de alimento. Cada obrera realiza hasta 30 salidas diarias, y en cada viaje puede llegar a polinizar un total de 50 flores. En una sola jornada de trabajo, una colmena puede lograr la fertilización de millones de flores. Los cálculos de AGA sugieren que una sola colmena es capaz de encargarse de fertilizar las flores en una zona de 700 hectáreas, es decir, la superficie equivalente a unos 350 campos de fútbol. La importancia económica de las abejas de la miel es colosal. En la Red circula una citación atribuida a Einstein que sugiere que si las abejas desaparecieran hoy de la Tierra, el hombre solo podría sobrevivir cuatro años. Sea o no cierta esta cita, hay una parte de verdad en ella que evoca un futuro apocalíptico. De acuerdo con Hackenberg, las abejas de la miel intervienen en uno de cada tres bocados que nos llevamos a la boca. Los cultivos básicos como el arroz, el trigo o la cebada son polinizados por el viento. Pero en un mundo sin abejas, una gran parte de las frutas y verduras comunes de los supermercados desaparecerían de las estanterías. Sus precios resultarían tan astronómicos que un kilo de manzanas podría costar casi como el caviar. Y si no, echen un vistazo a la siguiente lista que proporciona AGA. En España, la polinización de las abejas permite que tengamos almendras, melocotones, cerezas, ciruelas, manzanas y peras; también hacen posible la alfalfa y el trébol; frutas como melones, pepinos, calabazas, calabacines y berenjenas, las fresas, frambuesas, las zarzamoras y el tomate. A las abejas le debemos los espárragos, el aceite de colza o de girasol, fibras textiles como el lino o el algodón. La vid depende parcialmente de la labor de las abejas –y con ella, la producción de vino y mosto. HEIDI & HANS-JÜRGEN KOCH En la película Cuando El destino nos alcance –rodada en 1972–, un envejecido Edward G. Robinson le cuenta a Charlton Heston cómo era el mundo que él conoció antes de que la contaminación lo destruyera. Son dos hombres sudorosos y sucios, hacinados en un pequeño apartamento, delante de una mesa, que apenas tienen que comer. Los guionistas podrían haber encontrado razones para este escenario posapocalíptico en la progresiva desaparición de las abejas, precisamente por culpa de la contaminación. En un mundo sin abejas serían impensables las almendras, los cítricos, los aguacates, los berros… El filme –que no hace mención alguna a las abejas– encaja como un guante en un mundo desprovisto de ellas. “Más del 80% de las plantas con flores son polinizadas por animales”, remarca Carlo Polidori. “Y más del 30% de las plantas de cultivo y frutas dependen de la polinización por parte de las abejas”. Y si bien hay especies de abejas silvestres y abejorros que hacen un trabajo muy importante –pudiendo ser en algunos cultivos hasta más efectivo que el realizado por las abejas de la miel–, el carácter todoterreno de estos animales colectivos les convierte en la especie de insecto que más importancia económica tiene para el hombre. Hay otro título singular, El incidente (2008), realizado por M. Night Shyamalan poco más de un año después del hallazgo de Hackenberg. En este filme, Mark Wahlberg se hace eco del descubrimiento de David Hackenberg (sin mencionar el nombre) ante sus alumnos. “No sé si conocéis este artículo de The New York Times. Al parecer, las abejas están desapareciendo por todo el país. Decenas de millones”. Wahlberg les pregunta en ese momento a los estudiantes si tienen alguna idea de los motivos que habría detrás de este fenómeno. En esa clase, los alumnos citan el calentamiento global, el aumento de temperatura como factor de desorientación de los insectos; la contaminación como una causa genérica; una infección por un virus, aunque poco probable, ya que el fenómeno se está reproduciendo en 24 Estados; hasta que uno responde: “Nunca lo llegaremos a comprender”. En un mundo sin abejas, gran parte de las frutas y verduras desaparecerían de los supermercados En cierto modo, la incógnita que rodea a este misterio guarda bastante fidelidad con la ficción cinematográfica. Meses después de lo ocurrido con las colmenas de Hackenberg, los investigadores catalogaron el fenómeno como “colapso desordenado de la colonia” (CCD, siglas en inglés de colony collapse disorder). Cinco años después, los interrogantes persisten. Los investigadores han indagado como si fueran forenses científicos en busca de cadáveres que examinar; han realizado autopsias en los animales en busca de parásitos, virus y rastros de insecticidas; han examinado la capacidad reproductora de las abejas madre, y han realizado un sinfín de estudios de toxicidad buscando restos de pesticidas en los granos de polen. Hasta el momento, no han encontrado a un solo culpable, pero sí muchas pistas, y todas inquietantes. Los inmensos campos de monocultivos que sostienen la agricultura mundial son un festín continuo para legiones enteras de insectos devoradores. La única manera de mantenerlos a raya es rociándolos con nuevas fórmulas de plaguicidas e insecticidas cada vez más letales. Y estas sustancias tóxicas podrían alterar el comportamiento y el sistema nervioso de las abejas. En concreto, un tipo de pesticidas sintéticos –llamados neonicotinoides– atacan los centros del sistema nervioso de los insectos. Cuando las abejas obreras salen para recoger el néctar, entran en contacto con estas sustancias, que alteran su sistema nervioso. Los animales, desorientados, no encuentran el camino de vuelta hacia la colmena –situado a kilómetros de distancia– y mueren lejos. Esto podría explicar el hecho de que los investigadores suelen encontrar los paneles casi vacíos sin cuerpos a su alrededor. Para Asorey, secretario de la AGA, “la puesta en el mercado de estos pesticidas neurotóxicos y sistémicos coincide con las pérdidas registradas de hasta un 40%”. Si la legión de obreras que parten para recolectar polen no regresa, la colmena no dispone de suficientes individuos y está condenada irremisiblemente a morir. Los pesticidas podrían tener otro efecto devastador. Debilitan a las abejas y las hace más susceptibles al contagio de patógenos y virus, asegura Polidori. Un tipo de ácaro, el Varroa destructor, “es capaz de destrozar una colonia entera”. Estos ácaros se pegan al cuerpo de las obreras y transmiten un virus letal que deforma el abdomen y las alas de los animales. Con defensas débiles, estos insectos sucumben también ante un parásito unicelular llamado Nosema, que produce esporas que los infectan. Una de las características de la enfermedad radica en un cambio de comportamiento. Las abejas jóvenes que cuidan de las crías de la colmena y que resultan afectadas por el parásito dejan su labor como enfermeras y se convierten en guardianas de la colmena, o en abejas obreras que salen para alimentarse. Al cambiar el ciclo, las crías se quedan desguarnecidas y mueren. La comunidad empieza a derrumbarse desde dentro. HEIDI & HANS-JÜRGEN KOCH Los apicultores en todo el mundo se enfrentan a un nuevo reto. En Estados Unidos, la cría de abejas se ha transformado en un negocio en el que centenares de miles de colmenas son transportadas a lo largo y ancho del país. Uno de los acontecimientos del año es la polinización de los cultivos de almendros en California. Los apicultores llegan con sus grandes camiones, rocían de antibióticos los panales para mantenerlos libres de enfermedades y alimentan a las abejas con sirope de glucosa. Ante la pérdida de animales, se han llegado a importar abejas desde Australia para mantener la industria de la almendra californiana. Los insectos llegaban a bordo de aviones Boeing 747. El doctor Eric Mussen, del departamento de entomología de la Universidad de California en Davis (Estados Unidos), es a la vez un académico y un experto apicultor, el puente ideal entre la ciencia entomológica y el mundo real, en el que los apicultores han domesticado y criado a las abejas desde hace siglos. “Cada país es diferente, pero los apicultores están teniendo dificultades para mantener el número de las abejas de sus colonias”, admite Mussen al otro lado del teléfono. En Estados Unidos, asegura, la mayoría de los apicultores está alejándose de la agricultura comercial masiva. El mensaje de sus colegas orgánicos ha calado, al menos en lo que respecta al manejo de los animales. No hace mucho se acarreaban los panales en vagones junto con caballos, o en camiones mal acondicionados. Pero ahora las colmenas viajan en tráileres preparados con suspensión neumática. Según Mussen, estos largos desplazamientos no suponen un gran problema para los animales, ya que en apenas un par de días se adaptan al lugar y al cambio de horario. Las importaciones de abejas de otros países también se han suspendido en Estados Unidos por el temor a que con ellas lleguen nuevas enfermedades. Mussen nos advierte de que el porcentaje de pérdidas en la actualidad –entre el 15% y el 20%– es una media estadística, aunque en el caso de algunos apicultores se eleva al 50% e incluso al 80%. El problema esencial para las abejas, explica Mussen, es conseguir una buena nutrición. Las obreras deben salir para recolectar alimento, polen y néctar de buena calidad. De ellas depende una colmena de miles de individuos a los que tienen que alimentar de manera incansable. Los monocultivos ganan cada vez más terreno, ya que sostienen una agricultura masiva necesaria para alimentar a millones y millones de personas. Para las abejas, este efecto es devastador. Es como si, para los seres humanos, los campos cultivables en todo el planeta se fueran convirtiendo en desiertos de arena. En Europa, las pérdidas de colmenas oscila entorno a 20% anual Una colmena al lado de una gran plantación de maíz está casi condenada a muerte, por ejemplo. Los insectos no encuentran alimento y además se impregnan de insecticidas. La malnutrición afecta a sus defensas y a los sistemas para desintoxicarse. Se hacen más débiles frente a agresores como el ácaro Varroa, detalla Mussen. Para evitarlo, los apicultores suelen rociar las colmenas con sustancias antiparasitarias para mantener lo más baja posible la población de ácaros. Pero muchas veces es como añadir gasolina al fuego. “Con ello aportan otra sustancia química a la cual tiene que enfrentarse el sistema de desintoxicación de la abeja”, que de por sí ya está debilitado. Y los ácaros también contagian los virus, tanto a las larvas como a los individuos adultos. Los perjuicios que sufren las colonias tienen orígenes distintos –ácaros, los virus que portan, la falta de alimento y las enfermedades importadas de otras abejas–, pero cuando se combinan es como si la comunidad sufriera un ataque multidimensional cuyo efecto se va multiplicando a medida que las defensas de las abejas disminuyen. Los obstáculos se superponen. Este es el punto clave, nos dice Mussen. En una situación de equilibrio, las defensas naturales de las abejas mantienen a raya a los ácaros y a las enfermedades. Pero ahora hay graves agujeros en esas barreras defensivas. La presencia de parásitos en las colmenas es cada vez mayor. Hay una incógnita sobre quién ganará finalmente la batalla, si las abejas o sus enemigos, y todo dependerá de si las defensas se derrumban o no. Por ahora, parece que los parásitos llevan ventaja. Los pesticidas neonicotinoides son solo una parte del problema, asegura este experto. Ya que en los análisis realizados a los granos de polen se ha observado que “están contaminados por todo tipo de pesticidas y residuos”. La Unión Europea se dispone a restringir el uso de estos pesticidas sintéticos, pero eso significaría colocar en los cultivos otros pesticidas orgánicos igualmente dañinos. Para Carlo Polidori, las abejas nos están mandando un mensaje que recuerda nuestra estupidez. “Sabemos que estos insectos son indispensables para la subsistencia del género humano, pero durante décadas nos hemos dedicado a rociar los campos con plaguicidas. Las abejas nos recuerdan que siempre llegamos tarde”. ¿Qué opciones pueden ofrecer las investigaciones? Quizá podríamos recurrir a otros polinizadores distintos de las abejas de la miel. Existen especies de abejas silvestres que ahora no están domesticadas por el hombre, pero que podrían cultivarse en el futuro para hacer un magnífico trabajo de fertilización. Polidori cita experimentos en los que abejas del género Osmia resultan prometedoras para polinizar almendros y manzanos en España. A pesar de la gravedad de la situación, Eric Mussen mantiene una visión optimista sobre estos maravillosos insectos. “Las abejas llevan existiendo desde los tiempos de los dinosaurios y las glaciaciones, han sobrevivido a todo eso, así que creo que también van a sobrevivir a los humanos”. Si los apicultores no pueden finalmente mantener los números de abejas en sus colmenas para sostener la polinización comercial, el mundo cambiará. Pero lo haría de forma gradual, con una escasez desigual en la producción de frutas y verduras dependiendo del lugar y de la presencia o no de otros insectos polinizadores. Y, sin duda, con el tiempo las frutas y verduras se convertirían en un manjar al alcance de los más ricos. “Será un proceso lento. No pasaremos de inmediato de la luz a la oscuridad”. En: elpais.com

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¿Puede la miel prevenir el cáncer?

Las Vegas, Nevada.- Un estudio de 5 años por un grupo de investigadores de la Universidad de los Emiratos Árabes Unidos en Al Ain revela que el uso de la miel de abeja ayuda en el tratamiento del cáncer. El estudio fue publicado en PLoS ONE, una revista científica. La miel de abeja contiene propiedades que pueden inhibir el crecimiento de tumores en las mamas, colon y piel. La miel de manuka es nativa de Nueva Zelanda. Se llama así porque es producida por abejas que se alimentan del arbusto manuka. Se ha sabido durante siglos que sirve para tratar infecciones de las heridas y otras condiciones médicas. También se ha encontrado la miel que tiene propiedades anti-bacterianas. La miel de Manuka tiene especialmente peróxido de hidrógeno, que ayuda a combatir las bacterias. Usos médicos de la miel de manuka Tratamiento para la diabetes Tratamiento para la inflamación sistémica Reduce los niveles de colesterol Se usa para tratar problemas gastrointestinales Tratamiento de las infecciones El Profesor Basilea Al Ramadi, el investigador principal y jefe del Departamento de Microbiología e Inmunología de la Universidad de los Emiratos Árabes Unidos recientemente descubrió que la miel de abeja se puede utilizar para inhibir el crecimiento de varios tipos de células cancerosas. En: wwww.akronoticias.com

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¿A dónde van las Abejas?

Un oficio tan ancestral como sacrificado, en el que el apicultor recorre durante el verano y el otoño otras zonas de España con los insectos para aprovechar las distintas floraciones de la península. Sus orígenes se pierden allá por la prehistoria. Venerada por griegos y romanos, la apicultura es una actividad que ha sobrevivido hasta nuestros días sin apenas cambios. Unas 250 familias viven en Alicante de la miel que les proporcionan las abejas que pueblan casi 94.000 colmenas repartidas de norte a sur por toda la provincia. En los meses de verano, la mayor parte de estas colmenas son trasladadas a otras zonas de España para aprovechar las distintas floraciones que tardíamente van llegando a las zonas más frías de la península, lo que le da a la miel sus distintos sabores. Y es que, la apicultura es un sector trashumante. Jorge Gras tiene 80 colmenas en la zona de Petrer con una población de 40.000 abejas por colmena. La mayor parte de ellas las tiene distribuidas en estos momentos por Soria, Madrid y Segovia, regiones donde florece la lavanda, el roble, la encina o el espliego. «Nuestra temporada empieza más o menos en febrero con la floración del romero en la zona de Levante», señala Gras. Le siguen los cítricos, en concreto naranjos y limoneros. Entrado el verano se aprovechan las últimas floraciones en la provincia, como la albaida o el rabo de gato y tras ellas, los apicultores ponen rumbo al centro y al norte de España, donde permanecerán hasta bien entrado el otoño. Las abejas son transportadas de noche, encerradas en sus colmenas y a bordo de camiones. El invierno es la época más tranquila, cuando las colmenas requieren de muy poco mantenimiento, pero sólo si el régimen de lluvias es normal. Si se trata de un año seco, las abejas necesitan ser alimentadas a base de productos azucarados para que no mueran. Si bien la apicultura vivió en la provincia de Alicante su propia crisis de vocación hace unos años, al amparo de la bonanza económica, la recesión le ha devuelto un inesperado protagonismo. «En los últimos años el número de apicultores en la Comunidad ha aumentado entre un 4% y un 5%», señala Félix Campos, responsable en la Comunidad Valenciana de la Sociedad Cooperativa Apícola de España. Como en tantos otros casos, los nuevos apicultores son, sobre todo, ex empleados de la construcción que buscan en este sector una nueva oportunidad para no quedarse laboralmente colgados. Estabilidad laboral a cambio de unas condiciones de trabajo muy duras, en las que las picaduras de las abejas son lo de menos, como pudimos comprobar recientemente en las colmenas de Jorge Gras, poco antes de que viajaran rumbo al centro de la península. Cuando toca recolectar la miel, las colmenas se manipulan a pleno sol, cargando peso y con la protección de unos trajes, que si bien impiden que las abejas te piquen, disparan la temperatura corporal. El vaciado de las colmenas puede llevar hasta ocho horas de trabajo diarias. El humo es la única forma de mantener a las decenas de miles de abejas que te rodean a cierta distancia. «Es a lo único que le tienen miedo», explica Gras. Un temor ancestral, «se piensa que es una reminiscencia de los grandes incendios que asolaban los bosques en la época de la prehistoria». Las abejas obtienen el néctar de las plantas que convierten en miel y lo depositan en los distintos panales que conforman la colmena y que siempre tienen que guardar poco menos de 4 centímetros de distancia entre sí. «Si dejas más separación, las abejas harán otro panal en medio». Todo un complejo ejemplo de jerarquía y orden social. Un microcosmos que es necesario conocer en profundidad para poder entender y trabajar con estos fascinantes insectos. «Tienes que saber de meteorología, de flora y tener mucha experiencia si te quieres dedicar a esto», afirma. Este apicultor nos explica, por ejemplo, «que jamás puedes quitarles la miel cuando el néctar escasea porque morirán intentando defender sus colmenas o que en épocas de abundancia, un grupo de abejas pueden abandonar la colmena y hacer un enjambre, con su propia reina». También que «se orientan por el sol, poseen un gran instinto maternal o que cuando sienten el peligro segregan una sustancia que alerta al resto de las abejas». Aunque la forma de extraer la miel poco ha cambiado con el paso de los siglos, la tecnología permite que el trabajo sea ahora más sencillo. Tras sacar los panales de las colmenas y limpiarlos de abejas mediante una brocha empapada de agua, Jorge, ayudado por Justino Arteaga, los llevan al interior de una furgoneta donde una centrifugadora extrae la miel. En la provincia de Alicante apenas existen envasadoras de miel, la principales están en la provincia de Valencia. La Comunidad es una de las principales productoras de España, con aproximadamente 7 millones de kilos cada año, según explica Félix Campos. Un producto de primera calidad que se exporta a países como Alemania, Francia, Inglaterra, Corea del Sur o los países árabes. Con todo, el sector vive sus propias amenazas y no son pocas. En los últimos años, los apicultores de la provincia tienen que hacer una inversión titánica en tratamientos para mantener sus colmenas a salvo de la varroa, un ácaro que se alimenta de la sangre de las abejas. Los pesticidas usados para el tratamiento de la semillas también están esquilmando las poblaciones de abejas, algo que en nuestro países sólo ha repercutido de momento en las abejas silvestres. Sin embargo, el problema es acuciante en países como EE UU donde las abejas están desapareciendo. Una situación que, unida a la incorporación de China como país consumidor de este producto, dispara el precio de la miel en el mundo. En: www.diarioinformacion.com

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Preparan el primer banco de semen de abejas de miel

Científicos de la Universidad Estatal de Washington (WSU) en EE.UU. se preparan para crear el primer repositorio genético en el mundo con semen de abejas de miel (honeybees) seleccionadas de colonias en EE.UU y Europa. A su vez los investigadores usarán métodos de cruzamiento genético para producir subespecies más resistentes y diversas que puedan hacer frente el problema del síndrome de colapso de las colonias (CCD).abeja-miel_55545403 Consultado por www.portalfruticola.com, Walter Sheppard, profesor y jefe del Departamento de Entomología de la WSU, señaló que la motivación para crear este banco de esperma radicó en las mejoras tecnológicas que les permitieron criopreservar con éxito esperma de la abeja de miel, junto con el programa de re-muestreo de germoplasma de las poblaciones originales de abejas en Europa para fines de breeding. Si bien la creación del banco de semen es un trabajo de la WSU, Sheppard detalló que “tenemos muchos colegas en Europa y en EE.UU. que han contribuido a la exitosa importación y utilización del germoplasma de la abeja de miel a medida que nos acercamos a un repositorio funcional”. “Esto incluye a científicos del laboratorio de abejas del Servicio de Investigación Agrícola (ARS) del USDA, de la APHIS y colaboradores científicos en Georgia, Turquía, Italia, Francia, Eslovenia y Alemania”, dijo. De acuerdo a lo reportado por WSU News los investigadores recolectarán semen de las mejores abejas en Europa, el cual será inyectado en abejas reinas en EE.UU., ayudando así a mejorar y diversificar las colonias en EE.UU. “Las tres subespecies primarias que fueron muestreadas en tiempos históricos y luego catalogadas como favorables por los agricultores eran originalmente de gamas naturales dentro de Europa. Se trata de subespecies que nuestro permiso nos permite probar y utilizar para fines de breeding en EE.UU”. “América del Sur no está dentro de la gama nativa de abejas de miel y ha pasado por el mismo <> que EE.UU. y Australia. Para obtener el <> Europa es el lugar”. “Las abejas de miel de África (hay una 12 subespecies) han sido muestreadas previamente y se hicieron algunas importaciones a EE.UU. en el siglo XIX. Sin embargo, las subespecies africanas nunca contaron con la “venia” de los apicultores estadounidenses para ser utilizadas ampliamente y actualmente nuestro permiso excluye más muestras desde África”. “La abeja caucásica de las montañas del Cáucaso está en Georgia, Turquía, Armenia y Azerbaiyán y hemos recolectado material genético de esta abeja”. Sheppard nos explicó que hay alrededor de 27 subespecies de abejas de miel dentro del rango nativo de las especies (Europa, África y Asia) y que algunas de ellas son muy diferentes entre sí. “La abeja de carniola (de los Alpes) y la abeja caucásica son abejas que pueden tener alta producción de miel y están adaptadas a climas más fríos. Hay una subespecie similar en las montañas de Tien Shan en Asia. La principal abeja de comercio en EE.UU., – y en Chile -, es la abeja de miel italiana y la abeja de carniola”. Para extraer el semen los científicos aplicarán una ligera presión en el abdomen del zángano para que el pene del insecto se asome, tras lo cual retirarán una pequeña cantidad del material genético con una punta capilar de vidrio, con la ayuda de un microscopio. Los investigadores utilizarán nitrógeno líquido para elevar el periodo de conservación del semen, el cual puede mantener la viabilidad de la esperma durante décadas, ayudando a preservar una subespecie en peligro. Cabe destacar que a temperatura ambiente, el material genético del insecto se preserva entre 10 a 14 días. En: www.portalfruticola.com

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Las abejas sociales marcan con señales químicas las flores peligrosas

Los científicos ya sabían que algunas especies de abejas sociales, al detectar la presencia de un depredador cerca de su colmena, avisan al resto de sus hermanas, lo que provoca una respuesta de ataque al potencial depredador. Ahora, investigadores de la Universidad de Tours (Francia), en colaboración con la Estación Experimental de Zonas Áridas de Almería, han demostrado que también marcan con señales químicas las flores donde previamente han sido atacadas. Investigadores de la Universidad de Tours (Francia) y la Estación Experimental de Zonas Áridas de Almería (EEZA-CSIC) han hecho un experimento para estudiar si las abejas son capaces de marcar con señales químicas evasivas las flores en las que han sido previamente atacadas. Para ello, simularon un ataque de un depredador y observaron si estas avisaban a sus abejas hermanas del peligro de libar en esa planta. “Hasta el momento, no estaba claro el papel que pueden jugar las feromonas evasivas de alarma –feromonas que provocan una respuesta de escape cuando los insectos visitan las flores– en las abejas sociales. Nuestro resultados indican que, a diferencia de las abejas solitarias, las abejas sociales usan este tipo de señales a nivel de flor para señalizar a sus hermanas del peligro de la presencia de un depredador cercano”, declara a SINC Ana L. Llandres, de la Universidad de Tours, investigadora principal del estudio que publica la revista Animal Behaviour. Para determinar si las abejas sociales y las solitarias respondían a estas señales olfativas de alarma, hicieron un experimento con individuas de ambos tipos de distintos países: Australia, China, España y Singapur. La probabilidad de que las abejas sociales rechacen las flores es mucho mayor si en la flor se ha simulado el ataque de un depredador En algunas plantas simularon el ataque de un depredador atrapándolas con unas pinzas, mientras que en otras, que se utilizaron como flores control, no hubo tal ataque. “Las abejas solitarias respondieron de manera similar ante las flores atacadas por un depredador y las control, sin embargo, las abejas sociales respondieron de manera muy diferente –explica L. Llandres–. A pesar de que se aproximaron a ambas flores, la probabilidad de que se posaran en las flores control fue mucho mayor”. Los científicos también detectaron que la probabilidad de que las abejas sociales rechazaran las flores era mucho mayor si en la flor se había simulado el ataque de un depredador previamente. Este estudio apoya la idea de que la sociabilidad de las especies de abejas está asociada con la evolución de las señales de alarma En: duendevisual.wordpress.com

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La Matanza de los Zanganos. Fragmento de “La vida de las abejas" Maurice Maeterlinck (1862-1949)

I Después de la fecundación de las reinas, si el cielo continúa claro y cálido el aire, si el polen y el néctar abundan en las flores, las obreras, por una especie de olvidadiza indulgencia, o quizá por excesiva previsión, toleran algún tiempo más la presencia importuna y ruinosa de los zánganos. Estos se conducen en la colmena como los pretendientes de Penélope en la casa de Ulises. Llevan en plena francachela y gaudeamus, la ociosa existencia de amantes honorarios, pródigos y sin delicadeza; satisfechos, barrigones, llenan las avenidas, obstruyen los pasadizos, dificultan el trabajo, atropellan, son atropellados, y se les ve azorados, importantes, hinchados de desdén, aturdidos y sin malicia, pero despreciados con inteligencia, y segunda intención, inconscientes de la exasperación que va acumulándose contra ellos y del destino que los aguarda. Eligen para dormitar a sus anchas el rincón más tibio de la morada, se levantan perezosamente para ir a chupar en las celdas abiertas la miel más perfumada, y mancillan con sus excrementos los panales que frecuentan. Las pacientes obreras miran el porvenir y reparan silenciosamente los desperfectos. De mediodía a las tres de la tarde, cuando la campiña azulada tiembla de fatiga feliz bajo la mirada invencible del sol de julio o de agosto, aparecen en el umbral. Llevan un casco formado de enormes perlas negras, dos altos penachos animados, un jabón de terciopelo leonado y frotado de luz, una melena heroica, un cuádruple manto rígido y translúcido, hacen un ruido terrible, apartan las centinelas, derriban a las ventiladoras, tropiezan con las obreras que llegan cargadas de botín. Tienen el andar atareado, extravagante e intolerante de dioses indispensables que salen en tumulto a cumplir algún gran designio ignorado por el vulgo. Uno tras otro afrontan el espacio, gloriosos, irresistibles, y van tranquilamente a posarse en las flores más vecinas, donde duermen hasta que el fresco de la tarde los despierta. Entonces vuelven a la colmena en el mismo torbellino imperioso, y siempre desbordantes del mismo gran designio intransigente; corren a las despensas, hunden la cabeza hasta el cuello en las cubas de miel, se hinchan como ánforas para reparar las agotadas fuerzas, y ganan con pesado paso el buen sueño sin pesadillas ni preocupaciones que los recoge hasta su próxima, comida. II Pero la paciencia de las abejas no es igual a la de los hombres. Una mañana comienza a circular por la colmena la consigna esperada, y las apacibles obreras se transforman en jueces y verdugos. No se sabe quién da la consigna; emana de repente de la indignación fría y razonada de las trabajadoras, y de acuerdo con el genio de la república unánime tan pronto como se pronuncia llena todos los corazones. Una parte del pueblo renuncia a salir en busca de botín para consagrarse aquel día a la obra justiciera. Los gordos holgazanes dormidos en descuidados racimos sobre las paredes melíferas, son arrancados bruscamente de su sueño por un ejército de vírgenes irritadas. Se despiertan beatíficos y sorprendidos, no pueden dar crédito a sus ojos, y su asombro logra apenas asomar a través de su pereza, como un rayo de luna a través del agua de un pantano. Se imaginan víctimas de un error, miran en torno suyo estupefactos, y la idea matriz de su vida se reanima en sus torpes cerebros, y les hace dar un paso hacia las cunas de miel para reconfortarse en ellas. Pero pasó ya el tiempo de la miel de mayo, del vino flor de los tilos, de la franca ambrosía de la salvia, del serpol, del trébol blanco, de la mejorana. En lugar del libre acceso a los buenos depósitos rebosantes que abrían bajo sus bocas sus brocales de cera, complacientes y azucarados, encuentran en torno un ardiente matorral de dardos emponzoñados que se erizan. La atmósfera de la ciudad ha cambiado. El amigable perfume del néctar ha cedido su lugar al acre olor del veneno cuyas mil gotitas resplandecen en la punta de los aguijones y propagan el rencor y el odio. Antes de haberse dado cuenta del derrumbamiento inaudito de todo su destino de ocio y de regalo, en el trastorno de las leyes dichosas de la ciudad, cada uno de los azorados parásitos se ve asaltado por tres o cuatro ajusticiadoras que se esfuerzan por cortarles las alas, aserrarles el peciolo que une el abdomen al tórax, amputarles las febriles antenas, dislocarles las patas, dar con una juntura de los anillos de la coraza para hundir en ella su dardo. Enormes pero inertes, desprovistos de aguijón no piensan siquiera en defenderse, tratan de escapar ú oponen únicamente su masa obtusa a los golpes que los abruman. Derribados de espaldas, agitan torpemente, en el extremo de sus poderosas patas, a las enemigas que no sueltan su presa, o girando sobre sí mismos arrastran el grupo entero en un torbellino loco pero pronto exhausto. Al cabo de cierto tiempo están en un estado tan lamentable, que la piedad, que nunca está muy lejos de la justicia en el fondo de nuestro corazón, acude a toda prisa y pediría gracia aunque inútilmente, a las duras obreras que sólo reconocen la ley profunda y seca de la Naturaleza. Las alas de los desdichados quedan laceradas, los tarsos arrancados, las antenas roídas, y sus magníficos ojos negros, espejos de las flores exuberantes, reverberos del azur y de la inocente arrogancia del estío, dulcificados entonces por el sufrimiento, no reflejan ya más que el desconsuelo y la angustia del fin. Los unos sucumben a sus heridas y son inmediatamente arrastrados por dos o tres de sus verdugos a los lejanos cementerios. Otros, menos heridos, logran refugiarse en algún rincón en que se amontonan y donde una guardia inexorable los bloquea, hasta que se mueran de inanición. Muchos logran ganar la puerta y escapar al espacio arrastrando a sus adversarias, pero, al caer la tarde, hostigados por el hambre y el frío, vuelven en masa a la entrada de la colmena, implorando un abrigo. Tropiezan con otra guardia, inflexible. Al día siguiente, a su primer salida, las obreras barren el, umbral en que se amontonan los cadáveres de los gigantes inútiles, y el recuerdo de la raza ociosa se extingue en la ciudad hasta la siguiente primavera. III La matanza, se realiza a menudo el mismo día en gran número de colonias del colmenar. Las más ricas, las mejor gobernadas dan la señal. Algunos días después las imitan las pequeñas repúblicas menos prósperas. Los pueblos más pobres, los más débiles, aquellos cuya madre está ya muy vieja y casi estéril, para no abandonar la esperanza de ver fecunda a la joven reina que aguardan y que todavía puede nacer, son los únicos que mantienen a sus zánganos hasta la entrada del invierno. Entonces sobreviene la miseria inevitable, y la tribu entera, madre, parásitos, obreras, se amontona en un grupo hambriento y estrechamente, enlazado que perece en silencio en la sombra de la colmena, antes de las primeras nieves. Después de la ejecución de los ociosos en las ciudades populosas y opulentas, el trabajo se reanuda, pero con ardor decreciente porque el néctar comienza a escasear. Las grandes fiestas y los grandes dramas han pasado. El cuerpo milagroso con sus guirnaldas de millares y millares de almas, el noble monstruo sin suelo, alimentado de flores y de rocío, la gloriosa colmena de los hermosos días de julio, va adormeciéndose gradualmente, y su tibio aliento, cargado de perfumes, se alarga y se congela. La miel de otoño, para completar las provisiones indispensables, va acumulándose, sin embargo, en las murallas nutricias, y los últimos depósitos son sellados con el incorruptible sello de cera blanca. Cesase de edificar, los nacimientos disminuyen, las muertes se multiplican, las noches se alargan, los días se acortan. La lluvia y los vientos inclementes, las brumas matutinas, las emboscadas de la sombra demasiado rápida, arrebatan centenares de trabajadoras que no vuelven más, y todo el pequeño pueblo, tan ávido de sol como las cigarras del Ática, siente que va extendiéndose sobre él la helada amenazadora del invierno. El hombre ha tomado su parte de la cosecha. Cada una de las buenas colmenas le ha ofrecido ochenta o cien libras de miel, y las más maravillosas le dan a veces doscientas, que representan enormes capas de luz licuada, inmensos campos de flores visitadas, una por una mil veces cada día. Ahora lanza una postrer mirada a las colonias que se adormecen. Quita a las más ricas sus tesoros superfluos para distribuirlos entre las empobrecidas por los infortunios, siempre inmerecidos en ese mundo laborioso. Tapa y abriga, cuidadosamente las colmenas, entorna sus puertas, quita, los marcos inútiles, y entrega las abejas a su gran sueño invernal. Estas se reúnen entonces en el centro de la colmena, se contraen y se cuelgan de los panales que encierran las urnas fieles de las que ha de salir durante los días helados, la substancia transformada del estío. La reina, se coloca en el medio, rodeada por su guardia. La primera fila de obreras se aferra a las celdas selladas, cúbrelas una segunda fila, cubierta a su vez por la tercera, y así sucesivamente hasta la última que florida la envoltura. Cuando las abejas de esta envoltura sienten que el frío las invade, entran en la masa, siendo reemplazadas por otras que lo son también más tarde. El colgado racimo es como una esfera tibia y leonada que escinde las paredes de miel, y que sube o baja, avanzan o retroceden de una manera imperceptible, a medida que van agotándose las celdas a que se agarra. -¡Porqué, al revés de lo que generalmente se cree, la vida invernal de las abejas se hace más lenta, pero no se detiene . Por el zumbido concertado de sus alas, hermanitas sobrevivientes de las llamas del sol, que se activan o se apaciguan según las fluctuaciones de la temperatura externa, mantienen en su esfera un calor invariable e igual al de un día de primavera. Esa secreta primavera emana de la miel hermosa, que no es más que un rayo de calor anteriormente transmutado, y que vuelve a su primitiva forma. Circula por la esfera como sangre generosa. Las abejas que permanecen sobre los alvéolos rebosantes, la ofrecen a sus vecinas que la transmiten a su vez. Pasa así de uña en uña, de boca en boca, y llega a las extremidades del grupo que no tiene sino un pensamiento y un destino esparcido y reunido en millares de corazones. Hace las veces del sol y de las flores, hasta que, su hermano mayor, el sol verdadero de la gran primavera real, deslizando por la puerta entreabierta sus primeras tibias miradas en que renacen las violetas y las anémonas, despierta suavemente a las obreras para decirles que el azur ha vuelto a ocupar su sitio sobre el mundo, que el círculo ininterrumpido que une la muerte con la vida, acaba de dar una vuelta sobre sí mismo y se ha reanimado otra vez. En; el-club-de-los-onironautas.blogspot.com

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Fabula: La abeja y los zánganos de Tomás de Iriarte

A tratar de un gravísimo negocio se juntaron los zánganos un día. Cada cuál varios medios discurría para disimular su inútil ocio; y por librarse de tan fea nota a vista de los otros animales, aun el mas perezoso y mas idiota quería, bien o mal, hacer panales. Mas como el trabajar les era duro, y el enjambre inexperto no estaba muy seguro de rematar la empresa con acierto, intentaron salir de aquel apuro con acudir a una colmena vieja, y sacar el cadáver de una abeja muy hábil en su tiempo, y laboriosa; hacerle con la pompa mas honrosa unas grandes exequias funerales, y susurrar elogios inmortales de lo ingeniosa que era en labrar dulce miel y blanda cera. Con esto se alababan tan ufanos, que una Abeja les dijo por despique: ¿No trabajáis mas que eso? Pues, hermanos, jamas equivaldrá vuestro zumbido a una gota de miel que yo fabrique. ¡Cuántos pasar por sabios han querido con citar a los muertos que lo han sido! ¡Y qué pomposamente que los citan! Mas pregunto yo ahora: ¿los imitan? Moraleja: Fácilmente se luce con citas y elogios a los hombres grandes de la antigüedad; el mérito está en imitarlos.

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Mieles y abejas en la historia de la guerra

Son dos los elementos que pueden convertir a las abejas en un arma peligrosa a disposición de algún ejército: el veneno de sus picaduras y ciertas toxinas presentes en el néctar de algunas flores, cuya presencia en la miel provoca efectos indeseados en las personas. Papel de las abejas. Como señala Bee Wilson, nuestra autora favorita en temas de abejas, las colmenas han sido utilizadas en los diferentes conflictos humanos tanto como arma de ataque como de defensa. Por ejemplo cita que los romanos catapultaron colmenas hacia las fortificaciones enemigas para crear pánico cuando realizaban un asedio. Más casos, año 908 de nuestra era, invadiendo los daneses la murallas de la ciudad de Chester (Inglaterra), los defensores de la ciudad arrojaron cestos llenos de abejas a sus atacantes , provocando su retirada. Y aún hay más, en la primera cruzada (1096-1099), los defensores musulmanes de Marra, cerca de Antioquía, acabaron con el asedio que sufrían lanzando colmenas a sus atacantes.El rey Ricardo es recordado por haber utilizado colmenas de abejas colocadas sobre una catapulta que lanzó como si fueran bombas contra los sarracenos durante la Tercera Cruzada en el siglo XII. En la guerra de los Treinta Años (1618-1648), se demostró que uniendo varias colmenas con un alambre, daban un resultado estupendo para poner nerviosas a las caballerías y a sus caballeros, cuando estos eran picados por las abejas. Batalla de Antietam, 1862, la más sangrienta de la historia americana. Los confederados dispararon sobre un colmenar en la granja Roulette cuando avanzaban los soldados de la Unión, provocando su desconcierto. 700 soldados enterrados en la granja dan prueba de ello. Batalla de Tanga o batalla de las abejas, Tanzania (1914, Primera Guerra Mundial, zona este africana en poder de los alemanes), derrota de los ingleses entre otras causas por la presencia de enjambres de abejas de mal humor.También hay relatos de su utilización en batallas navales, como la que tuvo lugar en el Mediterráneo, cuando la tripulación de un buque corsario de alrededor de cincuenta hombres, abordaron y capturaron a una nave mucho más grande tripulado por 500 soldados, utilizando colmenas que arrojaron sobre los mástiles y velas de la nave a invadir. En la guerra del Vietnam, el Vietcom utilizó colmenas pobladas por la abeja local Apis dorsata contra los estadounidenses. El rol de la miel. La noticia conocida más antigua procede de Jenofonte de Atenas (401 a.C.), general de la Grecia Antigua, describiendo la retirada de los Diez Mil, en la que 10 000 soldados griegos que retrocedían de Asia menor enfermaron en la Cólquida después de haber tomado miel. Así lo describe el general: “Nada podía allí despertar asombro, si no fuese la presencia de un gran número de colmenas y el hecho de que todos los soldados que habían ingerido miel de panal perdiesen el conocimiento, fuesen atacados por vómitos y diarrea, y no pudieran mantenerse en pie. Los que habían probado una pequeña cantidad de miel parecían embriagados y los que habían ingerido más, parecían atacados por la locura y algunos hasta agonizaban.El número de enfermos era tan grande como si hubiesen sufrido una derrota, causando esto un gran desaliento en los hombres. Mas al día siguiente nadie había muerto y los soldados recobraron todos su ánimo a la hora en que, en vísperas, habían tomado la miel. Al tercer o cuarto día estaban de pie, aunque parecía que habían tomado fármacos”. Otra noticia relacionada con el uso de la miel, se documenta en el año 67 a.C. , cuando soldados de los ejércitos romanos recibieron como obsequio de la población local de Trebisonda (Turquía), miel obtenida de la floración de Rhododendron ponticum. El ejército del ponto Mitriades VI aprovechó la enfermedad causada por la miel en las legiones romanas para atacar con éxito a varios destacamentos. Y hasta hemos encontrado aplicaciones guerreras del hidromiel, año 1489, 10 000 tártaros fueron “despachados” por los rusos después de “obsequiarlos” con la bebida alcohólica procedente de la fermentación de la miel. Y si alguien quiere ver en una película el devastador efecto causado por las abejas furiosas, recomendamos la película ”Robin Hood” de Ridley Scott (2010), la escena donde un fraile “armado” con dos colmenas de mimbre repletas de abejas penetra en una habitación cerrada y sin salida y lanza las colmenas contra los soldados enemigos. No da tiempo a contar las picaduras que les caen a los soldados, pero no nos gustaría ponernos en su lugar. En: mieladictos.com

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El Fruto de su Trabajo

Temporada de verano...la vida es fácil. Pero no para las abejas. Las abejas obreras, las cuales viven entre cuatro y seis semanas, literalmente trabajan hasta morir colectando néctar, polen, propóleos (la resina de la planta) y agua para llevar a su colonia. Así que, cuando se siente a saborear esas comidas de verano, puede darle las gracias a una abeja. Eric Mussen, apicultor del Departamento de Entomología y Nematología de Extensión Cooperativa de la Universidad de California en Davis, dice que una tercera parte de la dieta estadounidense es polinizada por las abejas. Sin las abejas, estaríamos comiendo granos polinizados por el viento como el trigo y el arroz. Nuestros jardines y huertos producen frutas y verduras favoritas como las zanahorias, pepinos, cebollas, manzanas, toronjas, naranjas, peras, cerezas, frambuesas, arándanos azules, habas, girasoles y almendras. Todos ellos polinizados por las abejas. ¿Los cultivos de coles, como el repollo, repollitos de Bruselas, col berza, col rizada, colirábano, espinacas, acelgas y brócoli? Todos ellos polinizados por las abejas. Hasta la leche y el helado están fuertemente vinculados a la abeja de miel. Las vacas se alimentan de alfalfa, la cual es polinizada por las abejas de miel (junto con otras abejas). Los ingredientes del helado por lo general incluyen frutas y nueces, otros de los favoritos de las abejas. La siempre popular ensalada de frutas incluye arándanos azules, manzanas, naranjas y granadas. Todos ellos polinizados por las abejas de miel. Una manzana al día puede mantener alejado al doctor, pero sin las abejas, no tendríamos manzanas. En: ucan.edu

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Los Mayas utilizaban la miel para tratar enfermedades

Investigadoras del Centro de Estudios Mayas de la UNAM encontraron que los mayas tenían amplios conocimientos de entomología y que utilizaban la miel para tratar diversas enfermedades y como remedio para picaduras y mordeduras. mielLa recetas contenidas en El Ritual de los Bacabes, revelan que los mayas utilizaban la miel de sus abejas meliponas para tratar padecimientos de los aparatos respiratorio,digestivo, circulatorio e inmunológico; paliar enfermedades de los ojos, los oídos, la piel, la boca y los órganos internos; así como para calmar las fiebres y en remedios para picaduras y mordeduras de artrópodos venenosos y vertebrados venenosos como lagartos y serpientes. Sabemos que los mayas tenían amplios conocimientos de entomología y de las técnicas para el cultivo de la miel de sus abejas nativas gracias al Códice Madrid, también llamado Códice Trocortesiano y a los estudios de Laura Elena Sotelo Campos y Genoveva Ocampo Rosales, investigadoras del Centro de Estudios Mayas del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM. Genoveva Ocampo Rosales considera que las indiscutibles propiedades medicinales de las mieles nativas han influido para que no se haya perdido el conocimiento ancestral sobre la domesticación de las abejas meliponas y la recolección de los productos para su utilización en muy diversos padecimientos. Además, estima que conforme se vayan haciendo descubrimientos arqueológicos en ofrendas, tumbas y ciudades, se podrá enriquecer el conocimiento sobre la importancia que tenían las abejas meliponas y su miel en los procedimientos curativos de la sociedad maya. El Códice Madrid es uno de los pocos códices mayas que se conservan, fue enviado a Europa durante la conquista y actualmente se conserva en el Museo de América, en Madrid. Usos de las mieles nativas Por su parte, la doctora Genoveva Ocampo Rosales, ha estudiado el Chilam Balam de Chumayel y el Ritual de los Bacabes, ambos textos mayas escritos después de la conquista. En ellos ha encontrado abundante información sobre los usos de la miel entre los mayas. Especialmente en El Ritual de los Bacabes, que es un libro de recetas médicas, la investigadora encontró que para cada tipo de enfermedades que distinguían los mayas hay, al menos, una receta, en la que se utilizaba la miel. Los estudios de la especialista indican que los mayas utilizaban la palabra kinam, que en maya significa rigor, fuerza y fortaleza, para indicar el poder que tenían las mieles para curar o restaurar el hun ol, que significaba el bienestar y la armonía de los corazones. "La miel, el producto natural más ampliamente utilizado en la medicina maya, era considerado un alimento del Sol, creador y regenerador creado misteriosamente en el estómago de las abejas meliponas", señaló Genoveva Ocampo. El entomólogo maya especialista en abejas Los científicos que han estudiado el códice saben que fue escrito e ilustrado por diferentes escribas, uno de ellos, el escriba 9, era sin lugar a duda una persona con profundos conocimientos de entomología. Las 42 abejas dibujadas en el Códice Madrid maya no son las productoras de miel con aguijón, como apis mellifera, porque no existían en este continente en esa época, sino que fueron traídas más adelante desde Europa. Se trata de la especie Melipona fulvipes, una especie de abeja sin aguijón de la Península de Yucatán. Laura Elena Sotelo Campos explicó que aunque a simple vista la abeja se podría parecer a cualquier otra abeja productora de miel como apis mellifera, el escriba maya registró con gran detalle las estructuras del insecto. Las abejas meliponas, a punto de la extinción Las investigadoras universitarias indicaron que aún falta mucho por saber sobre la relación de los mayas con sus mieles nativas y que no han encontrado ningún documento que explique quién, cuándo o cómo trajeron los españoles las abejas con aguijón a nuestro continente. También falta documentar en la época prehispánica cómo empezó a crecer el comercio de la miel y su cera y el conocimiento de las propiedades medicinales entre los mayas. Además de abundar en el conocimiento de las prácticas rituales, los mitos y la aplicación de la miel, cera y propóleos como productos medicinales. Las abejas meliponas se encuentran a punto de extinguirse en las zonas mayas que antes eran productoras del miel y cera, por lo que las especialistas del Centro de Estudios Mayas llamaron a hacer conciencia de la importancia de estas abejas, incentivar la meliponicultura y proteger su hábitat. En: www.feuan.net

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Abejas con pedigrí

Seleccionar la mejor abeja, la menos agresiva, la más limpia y la que más miel produce es una de las tareas de Agustín Lorén. Carpintero de profesión y “aficionado” a la apicultura, ha terminado haciendo de su hobby su modo de vida. Agustín no tiene estudios, pero eso no ha sido un impedimento para este zufariense, que gracias a su esfuerzo, trabajo, constancia y dedicación, ha conseguido sacar adelante técnicas pioneras como la inseminación de abejas o la cría de reinas. Lleva más de 40 años dedicado a la apicultura y desde hace 15 se dedica de lleno a las abejas, tratando de innovar y descubrir cosas nuevas cada día con el fin de mejorar la especie. Tiene 68 años, está jubilado y cuenta con 750 colmenas en producción, 200 ejemplares y unas 15 cajas de padres y madres y, lo más importante, su novedoso programa de selección le permite contar con los mejores ejemplares y le convierte en un genio de la apicultura en Aragón y en España. Su vida gira en torno a las abejas, ámbito en el que se mueve como pez en el agua y en el que ha conseguido involucrar también a su familia, principalmente a su mujer, Teresa, y a su hijo, Agustín, que le ayudan en las tareas del día a día. Cría de reinas Los procesos que realiza son largos y laboriosos, pero aportan grandes beneficios a la producción. En primer lugar, para la cría de reinas selecciona una madre con unas condiciones perfectas. Una vez que tiene a la que considera que es la mejor, prepara unos zánganos buenos (los padres), con el fin de conseguir un banco de ellos. Allí mete a la reina y la deja encerrada en un cuadro cubierto de candi, y a los cinco días tiene larvas de doce horas. A continuación, saca ese cuadro y realiza la siembra de larvas en unas cúpulas de cera. En una iniciadora, que puede ser abierta o cerrada, mete las cúpulas y las dejas unas 24 horas hasta que inician. Después, las devuelve a la caja de donde las ha sacado para continuar el proceso. A los seis días las mete en la incubadora, donde terminan de nacer. Una vez que nacen las crías las introduce en los núcleos de fecundación hasta que hacen la primera puesta, a los 15 días aproximadamente. Entonces marca las reinas con un punto amarillo, les corta media ala y crea un enjambre. Una vez que ha finalizado este proceso y ha introducido a cada reina en una caja, al cabo de un mes hace una revisión y cambia a las reinas que no reúnen las características que considera idóneas. Así, en el transcurso de dos meses obtiene unos enjambres 100% buenos que se convierten en una máquina de hacer miel. De esta forma, de los 150 enjambres que tiene Agustín todos son buenos. Pero reconoce que sin este proceso, de los 150 enjambres, 100 podrían ser buenos y otros 50 no, por lo que tendría una pérdida en la producción. Inseminación La cría de abejas reinas y la inseminación son dos procesos distintos pero que van estrechamente unidos. Para la inseminación, Agustín selecciona los mejores progenitores, y en el laboratorio extrae el semen de los zánganos. Duerme a la reina con CO2, la introduce en el aparato y con gran habilidad deja al descubierto el orificio vaginal para inseminarla. Así, la reina formará una colmena que Agustín supervisará para ver cómo trabaja, con el fin de obtener el mejor rendimiento posible. Agustín asegura que sus abejas se caracterizan por ser más limpias, mansas y productivas Agustín asegura que sus abejas se caracterizan por ser más limpias, mansas y productivas Agustín lamenta que no exista ningún centro de referencia en el que se puedan aprender este tipo de nociones. Recuerda cómo hace ya 15 años y después de documentarse sobre inseminación, incluso leyendo libros en otros idiomas, se aventuró a comprar el aparato. Tardó unos dos años hasta que consiguió inseminar su primera abeja, según explica, su mayor dificultad fue que había aprendido muchas nociones de teoría pero ninguna de práctica, para lo que tuvo que invertir horas y horas. Tras cientos de intentos fallidos e incalculables quebraderos de cabeza, Agustín consiguió inseminar la primera abeja. Y todo lo hizo solo, con su empeño y dedicación, y con el apoyo incondicional de su familia. Beneficios Con el control de reinas y la selección de abejas, Agustín consigue una regularidad de colmena entre las distintas banqueras (grupos de 45 ó 40 cajas). Y como escoge las mejores cepas consigue unas especies con pedigrí, que como él mismo las define, son muy mansas, limpias y productivas. Además, Agustín destaca que sus abejas no tienen enfermedades ni tiene que hacer tratamientos para varroa, únicamente el que obliga la ley, porque ha conseguido que las madres se encarguen de realizar la limpieza. Algo que para Agustín hace unos años era “impensable” y que considera que es "muy avanzado" porque de las más de 700 colmenas, este año únicamente ha tenido tres enfermas (dos afectadas por la patología de pollo escayolado y otra de loque). Mayor producción Aunque estos procesos le permiten obtener más producción que a otros apicultores, Agustín afirma que, de los 40 años que lleva dedicado a las abejas, este ha sido el que peores resultados han obtenido debido a la escasa floración, como consecuencia de la sequía. Explica que en comparación con años anteriores, la producción ha sido muy pequeña porque la media obtenida en Aragón es de tres kilos por colmena. Agustín recuerda con anhelo y preocupación como hace tres años obtuvo unos 40 kilos por colmena, y sin hacer trashumancia. El año pasado la producción ya descendió hasta llegar a los 29 kilos. Y por ahora no hay datos exactos porque no ha finalizado el ciclo, pero calcula que este año obtendrán entre cuatro y cinco kilos de media. Cuenta con 750 colmenas en producción, 200 enjambres y unas 15 cajas de madres y padres Cuenta con 750 colmenas en producción, 200 enjambres y unas 15 cajas de madres y padres Cursos A través de su página web, Agustín también se ofrece para impartir cursos con el objetivo de introducir a otros apicultores en estas técnicas novedosas, y cada año recibe compañeros de todas las partes de España. Les anima a iniciarse en este sistema porque, dice, es la única manera de evitar los problemas existentes, por ejemplo de enfermedades. Reconoce que a los alumnos les parecen unos procesos muy “farragosos y complicados”, pero asegura que simplemente requiere tiempo y que una vez que se ha aprendido es una labor muy sencilla y rápida. Agustín defiende que, como en cualquier otra ganadería, en apicultura también es necesario seleccionar las mejores especies. Ayudas Para Agustín la apicultura es un sector “imprescindible” que “puede dar mucho de sí”, y donde se podrían crear bastantes puestos de trabajo. Pero para ello, asegura, es esencial el apoyo de las administraciones. Lorén alerta de que el sector “está en peligro”, y recuerda también que las abejas son fundamentales para el equilibrio medioambiental. En: www.aragondigital.es

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Proyecto Green Brain

Hace algunos meses os escribí sobre las abejas, unos insectos mucho más importantes de lo que la mayoría nos creemos. Os publique el post “Hablando de las fabricas de miel” donde os comentaba que se nos están muriendo las abejas, no se sabe bien el por qué y que las abejas son imprescindibles para la polinización de los alimentos que ingerimos las personas y los animales. Ahora me entero del proyecto Green Brain (cerebro verde) donde quieren fabricarnos abejas mecánicas. Se trata de un proyecto que se está desarrollando, por un equipo de científicos de las universidades de Sheffield y Sussex, que tiene un presupuesto de un millón de dólares con cual se intentara crear una simulación informática del cerebro de una abeja con la meta de fabricar un robot volador autónomo. En el proyecto Green Brain va a intentar conseguir saber cómo ven y huelen las abejas para después imitarlo informáticamente. También existe la versión americana (el proyecto Green Brain es ingles), de fabricar insectos voladores para polinizar granjas, el proyecto Robobees. Una vez consigan fabricar este cerebro, será utilizado como un robot volador. Si esto se consigue podrían ser utilizadas las abejas mecánicas para ayudar en misiones de búsqueda y salvamento o para polinizar plantaciones de granjas. Este proyecto está apoyado por un hardware donado por Nvidia Corporation imitando el proyecto de IBM denominado Blue Brain (cerebro azul), solo que IBM utilizaría supercomputadoras. Nvidia utilizaría unos procesadores llamados “aceleradores GPU” que ayudarían a un ordenador de mesa a convertirse en un superordenador. Para mayor información os remito a estos dos enlaces: http://www.laflecha.net/canales/ciencia/desarrollan-un-robot-volador-autonomo-que-tendra-cerebro-de-abeja?_xm=newsletter http://robobees.seas.harvard.edu/ EN: http://blogs.elcorreo.com

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La salud de las Abejas

«Producir miel puede hacerlo cualquiera, lo difícil es mantener sanas las colmenas» Desde que hace más de una década el Aula de la Miel de los Picos de Europa iniciara su andadura, mucho se ha hablado de su objetivo pero pocas veces se ha estudiado a fondo cuál es el trabajo que esta actividad lleva ligado. Con un total de 600 colmenas repartidas en 12 apiarios, el apicultor peñamellerano Jesús Noriega se encuentra en condiciones de afirmar que «el principal problema de las colmenas es la sanidad». El tratamiento de cualquier tipo de enfermedad requiere técnicas muy cuidadas ya que hay que partir de la base de que cualquier producto que se utilice estará en contacto con la propia miel. Para coordinar el manejo sanitario de las explotaciones apicultoras se creó la Agrupación de Defensa Sanitaria 'Apicultores I'. Gracias a este colectivo se está desarrollando en Asturias un programa piloto, con fondos europeos, que estudia las enfermedades de las abejas. Se creó principalmente para tratar el síndrome de despoblamiento de las colonias, pero esta semana llegaba a Peñamellera Alta para combatir otro tipo de amenaza sanitaria. La varroa está considerada como la peor amenaza para una explotación apícola. Es un ácaro que provoca una enfermedad parasitaria grave, no sólo por el efecto directo que produce debilitando a las colmenas sino también por bajar las defensas de las abejas, que quedan expuestas a contraer otras enfermedades micóticas, bacterianas y virales. Se podría decir que el grueso del gasto sanitario que supone una explotación apícola se lo lleva con creces el tratamiento contra esta plaga. Tratar una sola colmena puede costar alrededor de cinco euros. Existen tratamientos caseros, cien veces más baratos pero a la vez mucho menos eficaces. «Está claro que una explotación sana tiene que salir rentable, ya que el trabajo de un apicultor es pensar siempre en las abejas antes que en la miel», sostiene Noriega. Juan Menéndez fue el veterinario encargado de desarrollar el tratamiento y extraer las muestras necesarias en el apiario de Trescares. Él y Jesús Noriega conversaron también sobre otro tipo de amenazas con las que deben convivir estas explotaciones, como la micosis o el loque americano. Doce toneladas anuales El proyecto en el que se embarcó hace años este pellamellerano se sostiene en dos patas. Por un lado está la producción de miel, de la cual obtiene 12 toneladas anuales de una insuperable calidad, y por otro está el Aula de la Miel, un centro didáctico donde además de dar a conocer el proceso también se acerca el producto a los clientes, ya que para este tipo de empresa no es aconsejable depender de un sólo comprador. Este invierno será el momento elegido para que se ponga a funcionar una tercera pata, y está relacionada con el mundo tecnológico e internet. Noriega pretende mantener un vínculo formativo a través de su web con cualquier persona que pueda estar interesada en conocer técnicas de explotación, por ejemplo. Es tiempo ahora de recoger la producción anual. En el invierno las abejas deben descansar, al mismo tiempo que lo hacen también sus propietarios. La sequía de los últimos meses ha afectado de lleno a las colmenas, provocando incluso que los insectos, en vez de producir, consumieran la miel. Los precios se mantienen respecto a otros años muy a la baja. Y es que al fin y al cabo, un apicultor es un ganadero que debe estar contínuamente pendiente de su ganado. «Producir miel puede hacerlo cualquiera, lo difícil es mantener sanas las colmenas», concluye Jesús.} En: www.elcomercio.es

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Abejas “exiliadas” del campo encuentran asilo en O Burgo

Cuando gran parte de la sociedad contempla el entorno rural como una especie de paraíso en el que recluirse para dejar atrás el mundanal ruido y el estrés que provoca, se da la circunstancia de que en el reino animal existe una especie que tiene un futuro muy incierto si se ve obligado a permanecer en él, o no se le pone algún remedio. La proliferación de pesticidas para combatir plagas en el ámbito de la agricultura está provocando en los últimos tiempos que las abejas tengan múltiples dificultades para sobrevivir. Esto provoca que tengan que variar sus hábitos, como mal menor, cuando no desaparecer. Por este motivo, el Ayuntamiento de Culleredo ha decidido convertirse en tierra de asilo para las abejas que se ven abocadas por las circunstancias del campo al “exilio”. El equipo de gobierno, que preside Julio Saristán, ha instalado la primera colmena urbana de Galicia en el entorno del jardín botánico de O Burgo. Una iniciativa pionera que ya se ha puesto en marcha en ciudades como Chicago, Nueva York o París. “Por raro que parezca las abejas pueden adaptarse muy bien a determinados ambientes urbanos, donde además no se encuentran el problema de los productos químicos”, indican fuentes municipales. El jardín botánico cullerdense alberga dos colmenas de las que se ocupan miembros de la Asociación Galega de Apicultura (AGA). “El jardín acoge una gran riqueza de variedades arbóreas que ahora se completarán con este apiario concebido con claras finalidades didácticas y formativas”, dijo Sacristán, que acudió al acto de presentación. ACTIVIDADES Según fuentes municipales, tanto el Ayuntamiento como la asociación apícola desarrollarán actividades con los centros escolares, que serán los principales destinatarios. El objetivo consiste en acercar la apicultura a los estudiantes, para sensibilizarlos de la importancia de las abejas para el hombre y de las bondades nutritivas que confiere la miel y los demás productos creados por esta especie. Cabe señalar, según fuentes municipales, que la trascendencia de las abejas en el desarrollo de la vida está científicamente probado. Estos insectos, bien directa o indirectamente, son responsables del origen del 76% de los alimentos humanos. eN:www.elidealgallego.com

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Cuando muera la última abeja

Cuando muera la última abeja, los manzanos dejarán de dar sus frutos, si tenemos en cuenta los resultados del trabajo realizado por el Ing. Agr. Salvador Sangregorio y colaboradores, de la Estación Experimental Agropecuaria del INTA Alto Valle. En este trabajo se constató que en los árboles que se aislaron de las abejas se desarrollaron unos pocos frutos siendo su rendimiento virtualmente cero. Por otra parte, en ensayos sobre árboles de peras de la variedad Abate Fetel, se pudo determinar que en los perales donde no ingresaron abejas el rendimiento cayó un 40 %. Otros cultivos evidenciaron similar respuesta: almendros, colza y vicia, entre otros, disminuyeron su producción sin la intervención polinizadora de las abejas. Consultada sobre el tema, la Dra. Marina Basualdo, investigadora y docente de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires e integrante del PROAPI del INTA, expresó: “Un tercio del alimento que se consume en el mundo depende de la polinización por abejas para su producción. A pesar de la importancia de la temática en nuestro país, a diferencia de los países desarrollados, la investigación es escasa.”- y enfatizó- “El desafío como país productor de alimentos es lograr el desarrollo de investigación y tecnología, por un lado, y por otro aunar esfuerzos para concientizar a los diferentes actores involucrados en los sistemas productivos de las amenazas que perjudican a las abejas y consecuentemente la producción de alimentos.” ¿Por qué desaparecen las abejas? Los científicos investigan desde hace años la desaparición de las abejas y han detectado más de una docena de factores negativos que inciden por separado o en conjunto (“efecto cocktail”): Insecticidas: dos recientes estudios publicados en la revista ‘Science’ señalan que el uso extendido de los insecticidas neonicotinoides han afectado de forma negativa a las colonias de abejas y abejorros. Estos pesticidas, introducidos a principios de los años noventa del siglo pasado, se han generalizado para el control de plagas en los cultivos de todo el mundo. Productos químicos: diversos estudios han demostrado que algunas sustancias pueden afectar al sentido de la orientación, la memoria o el metabolismo de las abejas. Nosema Ceranae: la presencia de este hongo en las colmenas mata a las abejas y favorece otros factores letales para estos insectos, como el ácaro parásito Varroa. Así lo señalaba un estudio de la revista Applied and Environmental Microbiology. Parásitos: además del mencionado Varroa, otros parásitos, como un pequeño escarabajo que daña las colmenas, causarían más daños que hace décadas. Contaminación del aire: reduce la potencia de los mensajes químicos que emiten las flores y a las abejas y otros insectos les cuesta más localizarlas, según un estudio de la revista Atmospheric Environment. Sería un círculo vicioso: si no encuentran las flores no comen bien, mientras que las flores no se reproducen al no polinizarse. Cambio climático: podría agravar la situación de varias formas, como la alteración en el tiempo de floración de las plantas o la cantidad y época de lluvias, que afectaría a la cantidad y calidad del néctar. Especies invasoras: abejas de otras regiones, como la africana o la asiática, se han introducido en Estados Unidos y Europa, respectivamente, y dañan a las especies autóctonas. Campos electromagnéticos: las emisiones de postes eléctricos podrían confundir a las abejas. Las abejas desaparecen en todo el mundo desde hace décadas y, en los últimos años, el ritmo se ha acelerado. La situación es mucho más grave que quedarse sin miel: la mayoría de los alimentos que consumimos, o muchas plantas que ofrecen servicios esenciales en los ecosistemas, no serían posibles sin la polinización de estos insectos. Es hora de cuidar a las abejas. Escrito por Damián Morais para www.infoclima.com

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La miel reemplaza con salud al azúcar blanca

Desde tiempos muy remotos la miel de abeja ha sido considerada un alimento con gran valor energético, nutricional y con propiedades medicinales y conservantes. Por eso, es general la creencia de que la miel es saludable para los seres humanos. El doctor Jorge Mosquera, del Centro Experimental Uyumbicho, de la Universidad Central del Ecuador, señala que la miel es un producto que es utilizado desde hace 80 millones de años y que es generoso con el cuerpo humano. Explica que la miel de abeja tiene un pH ácido de 4.1, lo que lo convierte en antibacteriano, es decir, que ninguna bacteria puede crecer o desarrollarse en la miel. Mosquera no encuentra ninguna contraindicación en el uso de la miel de abeja y enfatiza que las investigaciones han demostrado que incluso las personas con diabetes pueden ingerir hasta 100 gramos de miel de abeja. La glucosa que contiene la miel tarda solo cuatro minutos en ser procesada y no genera una sobrecarga en el páncreas ni en el hígado, como lo hace el azúcar blanca tradicional, la cual tarda 4 horas en el mismo proceso. El especialista señala que la miel de abeja es un gran regenerador epitelial. En las personas con diabetes ayuda a cicatrizar más rápidamente sus heridas. La miel contiene nutrientes esenciales para el cuerpo humano como son los aminoácidos, proteínas, enzimas, vitaminas B, C, D y E, y algunos minerales vitales como calcio, hierro, magnesio, fósforo y zinc. Además, en comparación con cada 100 g de azúcar que aportan 400 calorías, la miel provee de 322 calorías. Sustituir el azúcar por la miel evita la pérdida de calcio que provoca el consumo de azúcar blanca. Pablo Zambrano, chef ejecutivo del Hotel Hilton Colon, señala que la miel de abeja es una de las materias primas más importantes en la gastronomía moderna, por sus cualidades y textura muy suave. Esta sustancia debe ser bien conservada (en envases de vidrio y cerrados herméticamente, mejor en zonas oscuras y secas), puede durar por años y difícilmente pierde sus propiedades. Para el chef es necesario reemplazar el azúcar por la miel, ya que tres partes de azúcar representan el uso de solo dos de miel de abeja. Zambrano explica que la miel se puede utilizar en pastelería, carnes, pescados, aderezos para ensaladas y vegetales. Indica que en el hotel se usan alrededor de 150 litros de miel de abeja cada semana. Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección: http://www.elcomercio.com/sociedad/nutricion-salud-miel_de_abeja-alimentos-azucar_blanca_0_903509655.html. Si está pensando en hacer uso del mismo, por favor, cite la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. ElComercio.com

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Usan miel como marcador de contaminación con metales pesados

La miel que se mostró sensible como marcador es la producida por las abejas de la especie Apis mellifera, una de las más comunes y que puede ser encontrada tanto en áreas urbanas como rurales, informó el miércoles la Escuela Superior de Agricultura de la USP en un comunicado. "El método es relativamente simple y barato cuando se le compara con otras técnicas de vigilancia y constituye una herramienta valiosa para identificar los elementos nocivos", explicó el ingeniero agrónomo Diogo Feliciano Dias, investigador de la USP y responsable por el proyecto. De acuerdo con el especialista, los metales pesados, liberados tanto por la naturaleza como por el hombre, permanecen por muchos años en los ambientes y constituyen una amenaza tóxica latente, ya que pueden causar daños al ser humano y al medio ambiente. Ante tal amenaza es necesario contar con herramientas que permitan identificar en los diferentes ambientes niveles de esos metales por encima de los recomendados. El investigador explicó que los análisis de la miel permiten identificar la presencia de los metales y, una vez confirmado algún problema, determinar el local en que hay exceso de los metales, es decir la fuente de contaminación. En: www.vanguardia.com

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El experto que rescata abejas en la ciudad

Si las abejas desaparecieran, el hombre lo haría en los próximos cuatro años, predijo Albert Einstein. Y aunque su cálculo es exagerado, grafica la importancia de estos insectos para nuestra supervivencia: más de un tercio de los alimentos del planeta no existirían si no fueran polinizados por ellas. El problema es que hoy experimentan una merma sostenida. En 2011, la U. de Illinois publicó que cuatro especies de abejorros en EE.UU. se habían reducido en 96%, mientras que en Gran Bretaña, 25 especies ya se extinguieron. Mariella Neira, académica de apicultura de la U. de Chile, dice que las razones son múltiples y que van desde enfermedades, uso de insecticidas hasta el cambio climático. Los apicultores chilenos también han visto esa merma, así como el traslado de colmenas a la ciudad, un problema no menor, ya que muchas veces las personas alertan a Carabineros, Bomberos y al SAG de la aparición de enjambres, los cuales suelen ser fumigados y, con ello, eliminados. Para evitar ese escenario, hace un año nació Rescate Abejas (http://rescateabejas.cl/blog), servicio creado por Pablo Torrealba para rescatar gratuitamente enjambres que se instalen en casas, oficinas o árboles de la vía pública. Aunque es profesor de música de profesión, Torrealba se convirtió en un especialista en permapicultura, técnica para cosechar miel que busca que el humano intervenga lo menos posible en el proceso. Con la falta de abejas se decidió rescatarlas donde estuvieran para evitar su muerte y lograr que los apicultores les sacaran provecho y mantuvieran vivas las colmenas. Su éxito ha sido total. Rescatan entre dos a tres enjambres por semana. El procedimiento se hace de noche -porque necesitan luz para volar- desde la primavera hasta enero, y dura entre 15 minutos a cuatro horas, dependiendo del tamaño del enjambre y el lugar. “No cobramos, pero ganamos un enjambre que va a poblar una de nuestras colmenas, que producirá miel en un año y medio más”, dice. Asegura que también gana el dueño de casa, que elimina el problema, y las abejas, ya que su destino era morir. Rol importante El desarrollo de la apicultura en Chile ha sido lento, explica Neira, porque hay una excesiva atomización de productores, muchos apicultores artesanales y poca divulgación de tecnología del rubro. Actualmente, es considerada una actividad agropecuaria de buena rentabilidad y rápida recuperación de capital invertido, “porque entrega subproductos como miel, polen, propóleos, cera, y mejora el campo por su rol en la polinización”, indica. La experta valora el trabajo de rescate, aunque dice que en otros países existen entidades capacitadas en estos rescates. “Un enjambre puede ser foco de enfermedades, por lo que debe ser aislado, estudiado y luego derivado”, aclara. Torrealba dice que ya cuenta con 15 colmenas. Aún no producen, porque cada enjambre tiene que poblar la colmena y producir cera para que nazcan las crías. Pero no tiene prisa. Sólo espera que el ciclo natural se cumpla. En: diario.latercera.com

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Apicultores plantean incluir miel de abeja en la merienda escolar

Tomás Giménez, presidente de la Asociación de Apicultores del Paraguay, presentó al Gobierno una propuesta para que la miel de abeja sea parte de la merienda escolar y también para que se declaren ecorregiones para la multiplicación del insecto, ante su desaparición masiva. Señaló que las abejas se encargan de polinizar el 90% de las plantas que son sembradas y que representa la tercera parte de los alimentos humanos. Por esa razón, mencionó que preocupa a los apicultores la disminución progresiva de las abejas. Los apicultores alertaron que las radiaciones que emiten los celulares producen la muerte masiva de abejas, por lo que pidieron un proyecto de ley para la defensa de los insectos. Sobre el plan para que la miel forme parte de la merienda escolar, destacó que dicho alimento puede generar numerosos beneficios a los niños, informó el periodista de UH, Roberto Santander. En ese sentido, indicó que la propuesta se llevará adelante porque es de interés del Gobierno, según indicó el presidente de la República, Federico Franco durante la reunión con los apicultores en Palacio de Gobierno. Además manifestó que el rubro tiene el respaldo de Senacsa, pero afirmó que falta una ley para ordenar y comercializar el producto que tiene una proyección internacional, según estimó. En total son 12 mil productores de miel de abeja a nivel a país que se encuentran distribuidos en 14 departamentos. En: www.ultimahora.com

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Activa tu circulación sanguínea con miel de abeja

¿Quieres relajarte y mantener hidratada tu piel de forma natural? Entonces debes aprovechar al máximo las propiedades de la miel, ya que por ser un producto rico en emolientes y humectantes es muy utilizada en diversos tratamientos de belleza. De acuerdo con el Instituto de Terapias Alternativas Iris, las propiedades de la miel te ayudan a verte más bella y radiante, ya que limpian, desinflaman y nutren tu dermis. Incluso, te protege de los daños externos del medio ambiente. Para que te convenzas de las maravillas de la miel, ActitudFem comparte una lista de los beneficios: 1.- Humectante: La miel ayuda a mantener tu piel hidratada durante el día e incluso se puede usar en el cabello (mezclada con un poco de aceite de oliva si te parece muy espesa) para reparar las puntas. Unta una delgada capa de miel sobre la piel de tu rostro tres veces a la semana, sobre todo en invierno, y déjala actuar por 15 minutos antes de lavar tu cara con agua tibia. 2.- Antibacterial: Ayuda a eliminar las impurezas que causan acné. Tal vez pienses que la textura pegajosa es mala para la piel grasa, pero en realidad ayuda bastante a controlar este problema. Prueba la mascarilla de miel por al menos una semana para que sepas si te funciona. Recuerda que cuando usamos tratamientos nuevos, muchas veces podemos notar un aumento en la cantidad de acné porque nuestra piel se está deshaciendo de las impurezas. 3.- Antioxidante: La miel está repleta de antioxidantes que ayudan a mantener tu piel firme y joven por más tiempo, al eliminar los radicales libres. Usa la miel como tonificador para tu rostro, aplicándola después de lavarte la cara y dejándola actuar por 20 minutos. 4.- Complemento alimenticio: La miel tiene tantas vitaminas que también te ayuda a mejorar tu piel desde adentro. Endulza tu té de la mañana con una cucharadita de miel de abeja y estarás consumiendo hierro, calcio, magnesio, fósforo, potasio y zinc. 5.- Emoliente: La miel mantiene la humedad en la piel, por lo que la acondiciona y previene la resequedad. Además, activa tu circulación sanguínea y tonifica tu dermis para que luzca más eslástica. Utilízala en envoltura corporal que te ayude a relajarte y verte más bella. Otras de las propiedades de la miel que puedes aprovechar al máximo es la fungicida o cicatrizante, es decir, mejora la apariencia de heridas superficiales como cortadas, raspones y es muy útil en el tratamiento de caspa y micosis. ¡Úsala! No te arrepentirás. Por: Consuelo Hernández. En: www.ehowenespanol.com

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Abejas reinas para multiplicar la miel

La crianza de abejas reinas constituye un eslabón imprescindible dentro del sector apícola. La provincia de Matanzas se incluye entre una de las mejores del país en la actividad. En los resultados influye notablemente el uso adecuado de la ciencia y la técnica. En el valle del Yumurí, perteneciente a la ciudad de Matanzas, se localiza uno de los centros genéticos de crianza de abejas reinas. En este trabajo los acercaremos conocer qué labores se desarrollan allí en función de incrementar la producción futura de miel. La unidad cuenta con unas 34 colmenas auxiliares y más de 300 núcleos de fecundación. ¿En qué consisten, qué función desempeñan? Eso lo conoceremos ahora. Las colmenas auxiliares son un poco más grande que las habituales y sirven de apoyo a los núcleos de fecundación cuando disminuye el número de abejas. Pero, no todas las colmenas auxiliares son iguales. Se dividen en tres categorías según las funciones que realicen: educadoras o iniciadoras, maternas y paternas. Las educadoras son colmenas huérfanas, es decir, no tienen abejas reinas y su propósito es preparar las condiciones para obtenerlas en un futuro inmediato. Las colmenas maternas se extraen de los centros de selección genética de la provincia. En ellas se forman las larvas que más tarde se convertirán en reinas. Para que tengan una idea de qué hablamos, les comento que el ciclo de reproducción de la abeja tarda aproximadamente 16 días, desde que se forman las larvas hasta el nacimiento de las reinas. Nueve días después, la abeja sale al vuelo de fecundación, que no es más que el encuentro con los zánganos. Generalmente ocurre en lagunas o espejos de agua cercanos a las colmenas. Luego regresan a sus núcleos ya fecundadas y a los 13 días comienzan a depositar los huevos. En cada núcleo de fecundación se pueden agrupar más de 30 mil abejas. Pero solo una es la reina, las demás fungen como obreras. ¿Y cómo diferenciarla del resto del enjambre? Mediante una marca de color en la parte superior de su cuerpo. A partir de ese momento las abejas reinas pueden entregarse a los productores de miel de toda la provincia. La selección de la reina pasa por varios parámetros entre los que sobresale la puesta y el tamaño por peso. Las cajas de traslado se fabrican de manera artesanal. Dentro se inserta una abeja reina y de cuatro a ocho abejas acompañantes encargadas de darle calor y alimentarla. El proceso de reproducción de las abejas requiere de varias etapas y una correcta aplicación de los elementos técnicos. Es por ello que cada día de la semana requiere de acciones precisas que permitan seguir la evolución de cada colmena o núcleo de fecundación. Sin ello, se pueden perder jornadas enteras de trabajo. Los núcleos de fecundación reciben alimentación artificial. El propósito es estimular a la abeja reina para que incremente la puesta. Matanzas cuenta con otros tres centros de este tipo, ubicados en los territorios de Colón, Jagüey Grande y Perico pero el de mejores resultados productivos resulta El Valle. La actividad demanda toda la atención del personal que allí labora. De ello depende, en gran medida, la productividad de las colmenas y la calidad de la futura miel. En: www.tvyumuri.icrt.cu

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