Abejas con pedigrí

Seleccionar la mejor abeja, la menos agresiva, la más limpia y la que más miel produce es una de las tareas de Agustín Lorén. Carpintero de profesión y “aficionado” a la apicultura, ha terminado haciendo de su hobby su modo de vida. Agustín no tiene estudios, pero eso no ha sido un impedimento para este zufariense, que gracias a su esfuerzo, trabajo, constancia y dedicación, ha conseguido sacar adelante técnicas pioneras como la inseminación de abejas o la cría de reinas. Lleva más de 40 años dedicado a la apicultura y desde hace 15 se dedica de lleno a las abejas, tratando de innovar y descubrir cosas nuevas cada día con el fin de mejorar la especie. Tiene 68 años, está jubilado y cuenta con 750 colmenas en producción, 200 ejemplares y unas 15 cajas de padres y madres y, lo más importante, su novedoso programa de selección le permite contar con los mejores ejemplares y le convierte en un genio de la apicultura en Aragón y en España. Su vida gira en torno a las abejas, ámbito en el que se mueve como pez en el agua y en el que ha conseguido involucrar también a su familia, principalmente a su mujer, Teresa, y a su hijo, Agustín, que le ayudan en las tareas del día a día. Cría de reinas Los procesos que realiza son largos y laboriosos, pero aportan grandes beneficios a la producción. En primer lugar, para la cría de reinas selecciona una madre con unas condiciones perfectas. Una vez que tiene a la que considera que es la mejor, prepara unos zánganos buenos (los padres), con el fin de conseguir un banco de ellos. Allí mete a la reina y la deja encerrada en un cuadro cubierto de candi, y a los cinco días tiene larvas de doce horas. A continuación, saca ese cuadro y realiza la siembra de larvas en unas cúpulas de cera. En una iniciadora, que puede ser abierta o cerrada, mete las cúpulas y las dejas unas 24 horas hasta que inician. Después, las devuelve a la caja de donde las ha sacado para continuar el proceso. A los seis días las mete en la incubadora, donde terminan de nacer. Una vez que nacen las crías las introduce en los núcleos de fecundación hasta que hacen la primera puesta, a los 15 días aproximadamente. Entonces marca las reinas con un punto amarillo, les corta media ala y crea un enjambre. Una vez que ha finalizado este proceso y ha introducido a cada reina en una caja, al cabo de un mes hace una revisión y cambia a las reinas que no reúnen las características que considera idóneas. Así, en el transcurso de dos meses obtiene unos enjambres 100% buenos que se convierten en una máquina de hacer miel. De esta forma, de los 150 enjambres que tiene Agustín todos son buenos. Pero reconoce que sin este proceso, de los 150 enjambres, 100 podrían ser buenos y otros 50 no, por lo que tendría una pérdida en la producción. Inseminación La cría de abejas reinas y la inseminación son dos procesos distintos pero que van estrechamente unidos. Para la inseminación, Agustín selecciona los mejores progenitores, y en el laboratorio extrae el semen de los zánganos. Duerme a la reina con CO2, la introduce en el aparato y con gran habilidad deja al descubierto el orificio vaginal para inseminarla. Así, la reina formará una colmena que Agustín supervisará para ver cómo trabaja, con el fin de obtener el mejor rendimiento posible. Agustín asegura que sus abejas se caracterizan por ser más limpias, mansas y productivas Agustín asegura que sus abejas se caracterizan por ser más limpias, mansas y productivas Agustín lamenta que no exista ningún centro de referencia en el que se puedan aprender este tipo de nociones. Recuerda cómo hace ya 15 años y después de documentarse sobre inseminación, incluso leyendo libros en otros idiomas, se aventuró a comprar el aparato. Tardó unos dos años hasta que consiguió inseminar su primera abeja, según explica, su mayor dificultad fue que había aprendido muchas nociones de teoría pero ninguna de práctica, para lo que tuvo que invertir horas y horas. Tras cientos de intentos fallidos e incalculables quebraderos de cabeza, Agustín consiguió inseminar la primera abeja. Y todo lo hizo solo, con su empeño y dedicación, y con el apoyo incondicional de su familia. Beneficios Con el control de reinas y la selección de abejas, Agustín consigue una regularidad de colmena entre las distintas banqueras (grupos de 45 ó 40 cajas). Y como escoge las mejores cepas consigue unas especies con pedigrí, que como él mismo las define, son muy mansas, limpias y productivas. Además, Agustín destaca que sus abejas no tienen enfermedades ni tiene que hacer tratamientos para varroa, únicamente el que obliga la ley, porque ha conseguido que las madres se encarguen de realizar la limpieza. Algo que para Agustín hace unos años era “impensable” y que considera que es "muy avanzado" porque de las más de 700 colmenas, este año únicamente ha tenido tres enfermas (dos afectadas por la patología de pollo escayolado y otra de loque). Mayor producción Aunque estos procesos le permiten obtener más producción que a otros apicultores, Agustín afirma que, de los 40 años que lleva dedicado a las abejas, este ha sido el que peores resultados han obtenido debido a la escasa floración, como consecuencia de la sequía. Explica que en comparación con años anteriores, la producción ha sido muy pequeña porque la media obtenida en Aragón es de tres kilos por colmena. Agustín recuerda con anhelo y preocupación como hace tres años obtuvo unos 40 kilos por colmena, y sin hacer trashumancia. El año pasado la producción ya descendió hasta llegar a los 29 kilos. Y por ahora no hay datos exactos porque no ha finalizado el ciclo, pero calcula que este año obtendrán entre cuatro y cinco kilos de media. Cuenta con 750 colmenas en producción, 200 enjambres y unas 15 cajas de madres y padres Cuenta con 750 colmenas en producción, 200 enjambres y unas 15 cajas de madres y padres Cursos A través de su página web, Agustín también se ofrece para impartir cursos con el objetivo de introducir a otros apicultores en estas técnicas novedosas, y cada año recibe compañeros de todas las partes de España. Les anima a iniciarse en este sistema porque, dice, es la única manera de evitar los problemas existentes, por ejemplo de enfermedades. Reconoce que a los alumnos les parecen unos procesos muy “farragosos y complicados”, pero asegura que simplemente requiere tiempo y que una vez que se ha aprendido es una labor muy sencilla y rápida. Agustín defiende que, como en cualquier otra ganadería, en apicultura también es necesario seleccionar las mejores especies. Ayudas Para Agustín la apicultura es un sector “imprescindible” que “puede dar mucho de sí”, y donde se podrían crear bastantes puestos de trabajo. Pero para ello, asegura, es esencial el apoyo de las administraciones. Lorén alerta de que el sector “está en peligro”, y recuerda también que las abejas son fundamentales para el equilibrio medioambiental. En: www.aragondigital.es

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