Abejas reinas para multiplicar la miel

La crianza de abejas reinas constituye un eslabón imprescindible dentro del sector apícola. La provincia de Matanzas se incluye entre una de las mejores del país en la actividad. En los resultados influye notablemente el uso adecuado de la ciencia y la técnica. En el valle del Yumurí, perteneciente a la ciudad de Matanzas, se localiza uno de los centros genéticos de crianza de abejas reinas. En este trabajo los acercaremos conocer qué labores se desarrollan allí en función de incrementar la producción futura de miel. La unidad cuenta con unas 34 colmenas auxiliares y más de 300 núcleos de fecundación. ¿En qué consisten, qué función desempeñan? Eso lo conoceremos ahora. Las colmenas auxiliares son un poco más grande que las habituales y sirven de apoyo a los núcleos de fecundación cuando disminuye el número de abejas. Pero, no todas las colmenas auxiliares son iguales. Se dividen en tres categorías según las funciones que realicen: educadoras o iniciadoras, maternas y paternas. Las educadoras son colmenas huérfanas, es decir, no tienen abejas reinas y su propósito es preparar las condiciones para obtenerlas en un futuro inmediato. Las colmenas maternas se extraen de los centros de selección genética de la provincia. En ellas se forman las larvas que más tarde se convertirán en reinas. Para que tengan una idea de qué hablamos, les comento que el ciclo de reproducción de la abeja tarda aproximadamente 16 días, desde que se forman las larvas hasta el nacimiento de las reinas. Nueve días después, la abeja sale al vuelo de fecundación, que no es más que el encuentro con los zánganos. Generalmente ocurre en lagunas o espejos de agua cercanos a las colmenas. Luego regresan a sus núcleos ya fecundadas y a los 13 días comienzan a depositar los huevos. En cada núcleo de fecundación se pueden agrupar más de 30 mil abejas. Pero solo una es la reina, las demás fungen como obreras. ¿Y cómo diferenciarla del resto del enjambre? Mediante una marca de color en la parte superior de su cuerpo. A partir de ese momento las abejas reinas pueden entregarse a los productores de miel de toda la provincia. La selección de la reina pasa por varios parámetros entre los que sobresale la puesta y el tamaño por peso. Las cajas de traslado se fabrican de manera artesanal. Dentro se inserta una abeja reina y de cuatro a ocho abejas acompañantes encargadas de darle calor y alimentarla. El proceso de reproducción de las abejas requiere de varias etapas y una correcta aplicación de los elementos técnicos. Es por ello que cada día de la semana requiere de acciones precisas que permitan seguir la evolución de cada colmena o núcleo de fecundación. Sin ello, se pueden perder jornadas enteras de trabajo. Los núcleos de fecundación reciben alimentación artificial. El propósito es estimular a la abeja reina para que incremente la puesta. Matanzas cuenta con otros tres centros de este tipo, ubicados en los territorios de Colón, Jagüey Grande y Perico pero el de mejores resultados productivos resulta El Valle. La actividad demanda toda la atención del personal que allí labora. De ello depende, en gran medida, la productividad de las colmenas y la calidad de la futura miel. En: www.tvyumuri.icrt.cu

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