La salud de las Abejas

«Producir miel puede hacerlo cualquiera, lo difícil es mantener sanas las colmenas» Desde que hace más de una década el Aula de la Miel de los Picos de Europa iniciara su andadura, mucho se ha hablado de su objetivo pero pocas veces se ha estudiado a fondo cuál es el trabajo que esta actividad lleva ligado. Con un total de 600 colmenas repartidas en 12 apiarios, el apicultor peñamellerano Jesús Noriega se encuentra en condiciones de afirmar que «el principal problema de las colmenas es la sanidad». El tratamiento de cualquier tipo de enfermedad requiere técnicas muy cuidadas ya que hay que partir de la base de que cualquier producto que se utilice estará en contacto con la propia miel. Para coordinar el manejo sanitario de las explotaciones apicultoras se creó la Agrupación de Defensa Sanitaria 'Apicultores I'. Gracias a este colectivo se está desarrollando en Asturias un programa piloto, con fondos europeos, que estudia las enfermedades de las abejas. Se creó principalmente para tratar el síndrome de despoblamiento de las colonias, pero esta semana llegaba a Peñamellera Alta para combatir otro tipo de amenaza sanitaria. La varroa está considerada como la peor amenaza para una explotación apícola. Es un ácaro que provoca una enfermedad parasitaria grave, no sólo por el efecto directo que produce debilitando a las colmenas sino también por bajar las defensas de las abejas, que quedan expuestas a contraer otras enfermedades micóticas, bacterianas y virales. Se podría decir que el grueso del gasto sanitario que supone una explotación apícola se lo lleva con creces el tratamiento contra esta plaga. Tratar una sola colmena puede costar alrededor de cinco euros. Existen tratamientos caseros, cien veces más baratos pero a la vez mucho menos eficaces. «Está claro que una explotación sana tiene que salir rentable, ya que el trabajo de un apicultor es pensar siempre en las abejas antes que en la miel», sostiene Noriega. Juan Menéndez fue el veterinario encargado de desarrollar el tratamiento y extraer las muestras necesarias en el apiario de Trescares. Él y Jesús Noriega conversaron también sobre otro tipo de amenazas con las que deben convivir estas explotaciones, como la micosis o el loque americano. Doce toneladas anuales El proyecto en el que se embarcó hace años este pellamellerano se sostiene en dos patas. Por un lado está la producción de miel, de la cual obtiene 12 toneladas anuales de una insuperable calidad, y por otro está el Aula de la Miel, un centro didáctico donde además de dar a conocer el proceso también se acerca el producto a los clientes, ya que para este tipo de empresa no es aconsejable depender de un sólo comprador. Este invierno será el momento elegido para que se ponga a funcionar una tercera pata, y está relacionada con el mundo tecnológico e internet. Noriega pretende mantener un vínculo formativo a través de su web con cualquier persona que pueda estar interesada en conocer técnicas de explotación, por ejemplo. Es tiempo ahora de recoger la producción anual. En el invierno las abejas deben descansar, al mismo tiempo que lo hacen también sus propietarios. La sequía de los últimos meses ha afectado de lleno a las colmenas, provocando incluso que los insectos, en vez de producir, consumieran la miel. Los precios se mantienen respecto a otros años muy a la baja. Y es que al fin y al cabo, un apicultor es un ganadero que debe estar contínuamente pendiente de su ganado. «Producir miel puede hacerlo cualquiera, lo difícil es mantener sanas las colmenas», concluye Jesús.} En: www.elcomercio.es

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